
<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Hable sin miedo &#187; Cambio Social</title>
	<atom:link href="http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/blog/cambio-social/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo</link>
	<description>Por el derecho a la libertad de expresión: nuestras voces pueden cambiar el mundo.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 03 Mar 2016 11:17:17 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>Premios Enfoque, una mirada (ciudadana) crítica sobre el periodismo</title>
		<link>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2016/02/29/premios-enfoque-una-mirada-ciudadana-critica-sobre-el-periodismo/</link>
		<comments>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2016/02/29/premios-enfoque-una-mirada-ciudadana-critica-sobre-el-periodismo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Feb 2016 10:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Autora invitada: Yolanda Polo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/?p=102</guid>
		<description><![CDATA[Y si un día salimos a la calle de manera masiva y reivindicamos nuestro derecho a la información. ¿Se imaginan? Pancartas reclamando la responsabilidad periodística; exigiendo coberturas rigurosas sobre las realidades que nos afectan como humanidad; demandando análisis que contrarresten discursos dominantes que justifican lo injustificable. ¿Se imaginan? No es algo tan extraño, ya lo hizo #YoSoy132 en México contra la poderosísima Televisa. Si algo tenía claro este movimiento ciudadano es que sin salud informativa no hay democracia posible. La información es un derecho humano reconocido como tal en la Declaración de Derechos Humanos. A pesar de este reconocimiento, no existe una conciencia colectiva que nos lleve a exigir que sea plenamente garantizado -tal y como hacemos con otros derechos como la salud o la educación. De hecho, son escasas las iniciativas que fomentan y canalizan el deber ciudadano de vigilar el quehacer periodístico. Un reconocimiento ciudadano Hace tres años nacieron los Premios Enfoque, unos galardones que reconocen prácticas “enfocadas” o “desenfocadas” de medios de comunicación, programas o espacios, y periodistas. La particularidad de estos Premios es que no hay un jurado al uso, sino que es la ciudadanía la que decide quién los merece. En una primera etapa, profesionales de la comunicación y el periodismo sugieren nombres; quienes más votos reciben pasan a la segunda etapa en la que una votación ciudadana abierta arroja los resultados finales. En la tercera edición, recién celebrada, participaron 9.000 personas de todo el Estado español; una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la corta trayectoria de la iniciativa. Hay quienes cuestionan la necesidad de una categoría “desenfocada” por considerar que no es necesario ensañarse con ciertas prácticas. En realidad, no se trata tanto de un castigo como de recordarles que audiencia está alerta ante su trabajo, que deben mejorarlo para conseguir una labor periodística más enfocada y que tienen una responsabilidad social que deben asumir con rigor y profesionalidad. Otra de las características de estos Premios es que por cada una de las categorías hay tres ganadores o ganadoras. Esto es así para reconocer distintas prácticas y no caer en la competitividad entre unos y otros. No pretendemos hacer rankings sino generar debate y promover la fiscalización ciudadana sobre el ejercicio periodismo. Las graves consecuencias de la manipulación informativa Vivimos tiempos de gravísimos ataques a la libertad de expresión y al derecho a la información. Asistimos a flagrantes manipulaciones de informaciones que justifican violaciones de los derechos humanos. Esto es intolerable. El caso de la crisis de refugiados está arrojando titulares que deberían avergonzarnos profundamente como humanidad. Ciertas coberturas informativas sobre la violencia de género o sobre la persecución policial y judicial a la libertad de expresión deberían pasar a la historia de la infamia. Desde hace tiempo, profesionales de los medios públicos vienen denunciando la censura que sufren en el día a día por parte de las direcciones. Algunos editoriales de la llamada prensa seria deberían ser objeto de estudio en las facultades de periodismo como ejemplos de manipulación informativa y complicidad con los poderes económicos y políticos. Qué más tiene que pasar para que, como el movimiento #YoSoy132, salgamos a la calle y digamos ¡basta! Impertinencia periodística y ciudadana Decía Kapuscinski que el periodismo debe ser indeseable, inoportuno y certero en su impertinencia. Debe vigilar los poderes y hacerse las preguntas que no quieren que nos hagamos; debe facilitarnos respuestas a interrogantes que como humanidad debemos hacernos. Exige una alta dosis de empatía y humanidad, y exige permitir que las personas anónimas narren su propia historia. En la última gala de los Premios Enfoque (celebrada el 24 de febrero), varias personas dedicaron sus premios a “los y las nadie” que sufren a diario las consecuencias de los recortes sociales, la violencia de género, el cierre de fronteras o las políticas internacionales criminales que esquilman recursos y condenan a la miseria a millones de personas en el mundo. Personas que construyen alternativas y que van haciendo historia. Esas, y no otras, deben ser las protagonistas de las noticias. El periodismo debe ser impertinente; como también debe serlo la ciudadanía con respecto a los medios de comunicación. “Que exista un grupo social vigilando nuestro trabajo es bueno para el periodismo”, afirmó Iñaki Gabilondo, reconocido en la Categoría de Periodista Enfocado en la III Edición de los Premios. El día en el que, como sociedad, seamos conscientes de nuestro deber en la defensa del derecho a la información, ese día, conseguiremos enormes cambios. Confiamos en que, con estos Premios hayamos contribuido, así sea un poco, a fomentar esa conciencia global. Confiamos también en que nuestro trabajo pueda ir más allá de una gala. ¿Se imaginan un observatorio que fomente la educación en medios y la fiscalización constante sobre la labor periodísticas? ¿Se imaginan que aumentan las demandas ciudadanas sobre los medios de comunicación, que se llevan a los tribunales las legislaciones que atentan contra el derecho a la información? ¿Se imaginan que un día salimos a la calle y…? Premios Enfoque, una mirada crítica sobre el periodismo. Esta iniciativa sale adelante gracias al trabajo voluntario de profesionales, profesores y estudiantes de la comunicación y el periodismo. Cuenta con el apoyo de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España, la Universidad Jaume I de Castellón y la Universidad Complutense.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y si un día salimos a la calle de manera masiva y reivindicamos nuestro derecho a la información. ¿Se imaginan? Pancartas reclamando la responsabilidad periodística; exigiendo coberturas rigurosas sobre las realidades que nos afectan como humanidad; demandando análisis que contrarresten discursos dominantes que justifican lo injustificable. ¿Se imaginan?</p>
<p>No es algo tan extraño, ya lo hizo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_YoSoy132">#YoSoy132</a> en México contra la poderosísima Televisa. Si algo tenía claro este movimiento ciudadano es que sin salud informativa no hay democracia posible.</p>
<p>La información es un derecho humano reconocido como tal en la Declaración de Derechos Humanos. A pesar de este reconocimiento, no existe una conciencia colectiva que nos lleve a exigir que sea plenamente garantizado -tal y como hacemos con otros derechos como la salud o la educación. De hecho, son escasas las iniciativas que fomentan y canalizan el deber ciudadano de vigilar el quehacer periodístico.</p>
<p><strong>Un reconocimiento ciudadano</strong></p>
<p>Hace tres años nacieron los <a href="premiosenfoque.com">Premios Enfoque</a>, unos galardones que reconocen prácticas “enfocadas” o “desenfocadas” de medios de comunicación, programas o espacios, y periodistas. La particularidad de estos Premios es que no hay un jurado al uso, sino que es la ciudadanía la que decide quién los merece. En una primera etapa, profesionales de la comunicación y el periodismo sugieren nombres; quienes más votos reciben pasan a la segunda etapa en la que una votación ciudadana abierta arroja los resultados finales. En la tercera edición, recién celebrada, participaron 9.000 personas de todo el Estado español; una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la corta trayectoria de la iniciativa.</p>
<p>Hay quienes cuestionan la necesidad de una categoría “desenfocada” por considerar que no es necesario ensañarse con ciertas prácticas. En realidad, no se trata tanto de un castigo como de recordarles que audiencia está alerta ante su trabajo, que deben mejorarlo para conseguir una labor periodística más enfocada y que tienen una responsabilidad social que deben asumir con rigor y profesionalidad.</p>
<p>Otra de las características de estos Premios es que por cada una de las categorías hay tres ganadores o ganadoras. Esto es así para reconocer distintas prácticas y no caer en la competitividad entre unos y otros. No pretendemos hacer rankings sino generar debate y promover la fiscalización ciudadana sobre el ejercicio periodismo.</p>
<p><strong>Las graves consecuencias de la manipulación informativa</strong></p>
<p>Vivimos tiempos de gravísimos ataques a la libertad de expresión y al derecho a la información. Asistimos a flagrantes manipulaciones de informaciones que justifican violaciones de los derechos humanos. Esto es intolerable. El caso de la crisis de refugiados está arrojando titulares que deberían avergonzarnos profundamente como humanidad. Ciertas coberturas informativas sobre la violencia de género o sobre la persecución policial y judicial a la libertad de expresión deberían pasar a la historia de la infamia. Desde hace tiempo, profesionales de los medios públicos vienen denunciando la censura que sufren en el día a día por parte de las direcciones. Algunos editoriales de la llamada prensa seria deberían ser objeto de estudio en las facultades de periodismo como ejemplos de manipulación informativa y complicidad con los poderes económicos y políticos. Qué más tiene que pasar para que, como el movimiento #YoSoy132, salgamos a la calle y digamos ¡basta!</p>
<p><strong>Impertinencia periodística y ciudadana</strong></p>
<p>Decía Kapuscinski que el periodismo debe ser indeseable, inoportuno y certero en su impertinencia. Debe vigilar los poderes y hacerse las preguntas que no quieren que nos hagamos; debe facilitarnos respuestas a interrogantes que como humanidad debemos hacernos. Exige una alta dosis de empatía y humanidad, y exige permitir que las personas anónimas narren su propia historia.</p>
<p>En la última gala de los Premios Enfoque (celebrada el 24 de febrero), varias personas dedicaron sus premios a “los y las nadie” que sufren a diario las consecuencias de los recortes sociales, la violencia de género, el cierre de fronteras o las políticas internacionales criminales que esquilman recursos y condenan a la miseria a millones de personas en el mundo. Personas que construyen alternativas y que van haciendo historia. Esas, y no otras, deben ser las protagonistas de las noticias.</p>
<p>El periodismo debe ser impertinente; como también debe serlo la ciudadanía con respecto a los medios de comunicación. “Que exista un grupo social vigilando nuestro trabajo es bueno para el periodismo”, afirmó Iñaki Gabilondo, reconocido en la Categoría de Periodista Enfocado en la III Edición de los Premios. El día en el que, como sociedad, seamos conscientes de nuestro deber en la defensa del derecho a la información, ese día, conseguiremos enormes cambios. Confiamos en que, con estos Premios hayamos contribuido, así sea un poco, a fomentar esa conciencia global.</p>
<p>Confiamos también en que nuestro trabajo pueda ir más allá de una gala. ¿Se imaginan un observatorio que fomente la educación en medios y la fiscalización constante sobre la labor periodísticas? ¿Se imaginan que aumentan las demandas ciudadanas sobre los medios de comunicación, que se llevan a los tribunales las legislaciones que atentan contra el derecho a la información? ¿Se imaginan que un día salimos a la calle y…?</p>
<p><a href="premiosenfoque.com">Premios Enfoque, una mirada crítica sobre el periodismo</a>. Esta iniciativa sale adelante gracias al trabajo voluntario de profesionales, profesores y estudiantes de la comunicación y el periodismo. Cuenta con el apoyo de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España, la Universidad Jaume I de Castellón y la Universidad Complutense.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2016/02/29/premios-enfoque-una-mirada-ciudadana-critica-sobre-el-periodismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Un sueño, una pesadilla o todo lo contrario?</title>
		<link>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/12/16/un-sueno-una-pesadilla-o-todo-lo-contrario/</link>
		<comments>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/12/16/un-sueno-una-pesadilla-o-todo-lo-contrario/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 16 Dec 2015 04:09:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Chocarro Marcesse]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Culturas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/?p=93</guid>
		<description><![CDATA[Te despiertas una mañana, te preparas un café y enciendes la radio para escuchar las noticias. Silencio. No se oye nada. Enciendes la televisión. Pantalla en negro. No hay señal. Te conectas a internet. Aparece un mensaje que dice: “Este servicio ya no existe”. Sales a la calle a comprarte el periódico y cuando llegas al quiosco está “cerrado hasta nuevo aviso”. Te preguntas cómo te vas a enterar de quién ganó el debate electoral. Por no hablar del reportaje de investigación que anunciaron sobre la corrupción del gobierno municipal. Esto sí que te da rabia, ahora que por fin los habían pillado. Además, querías leer el análisis sobre la cumbre del cambio climático para entender qué es lo que está en juego. Y te vas a perder la entrevista que le hacían hoy a tu escritora favorita. Claro, y la tertulia de la tres. Por cierto ¿quién habrá ganado el partido de ayer? Te despiertas a la mañana siguiente. No hay radio, ni tele, ni periódicos ni internet. Y entonces te planteas si deberías salir a la calle a protestar, ahora que ya no lo puedes hacer por las redes sociales. Te preguntas si tendrías que haber dicho algo cuando empezaron a censurar contenidos en internet porque atentaban contra la “seguridad nacional”. Tal vez tendríamos que habernos manifestado cuando aprobaron aquella ley que llamaron “mordaza”. O cuando convirtieron en propaganda la información de la televisión pública. Te acuerdas de que no fuiste a la concentración de apoyo a la radio comunitaria de tu barrio. La cerraron. Te despiertas. Silencio. Recuerdas, entonces, una conversación que tuviste entre un grupo de amigos sobre la importancia de la información en nuestras vidas. Acababan de publicar una encuesta en la que los periodistas no salían muy bien parados. Y nos hizo gracia la pregunta de “¿qué profesión recomendaría a su hijo/a en primer lugar?”.  Y “periodista” aparecía la penúltima de la lista (CIS, 2013). Ya no nos hace tanta gracia. Nos hemos quedado sin periodistas y sin información.Ahora es cuando te empiezas acordar del rollo ese de que los medios de comunicación cumplen un papel fundamental en nuestras sociedades. Y de que la libertad de expresión y el acceso a la información son un preciado derecho humano. Te despiertas. Todo era un sueño. ¿O una pesadilla? &#160; (Este texto fue publicado en la web de Premios Enfoque de periodismo). &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Te despiertas una mañana, te preparas un café y enciendes la radio para escuchar las noticias. Silencio. No se oye nada. Enciendes la televisión. Pantalla en negro. No hay señal. Te conectas a internet. Aparece un mensaje que dice: “Este servicio ya no existe”. Sales a la calle a comprarte el periódico y cuando llegas al quiosco está “cerrado hasta nuevo aviso”.</p>
<p>Te preguntas cómo te vas a enterar de quién ganó el debate electoral. Por no hablar del reportaje de investigación que anunciaron sobre la corrupción del gobierno municipal. Esto sí que te da rabia, ahora que por fin los habían pillado. Además, querías leer el análisis sobre la cumbre del cambio climático para entender qué es lo que está en juego. Y te vas a perder la entrevista que le hacían hoy a tu escritora favorita. Claro, y la tertulia de la tres. Por cierto ¿quién habrá ganado el partido de ayer?</p>
<p>Te despiertas a la mañana siguiente. No hay radio, ni tele, ni periódicos ni internet.</p>
<p>Y entonces te planteas si deberías salir a la calle a protestar, ahora que ya no lo puedes hacer por las redes sociales. Te preguntas si tendrías que haber dicho algo cuando empezaron a censurar contenidos en internet porque atentaban contra la “seguridad nacional”. Tal vez tendríamos que habernos manifestado cuando aprobaron aquella ley que llamaron “mordaza”. O cuando convirtieron en propaganda la información de la televisión pública. Te acuerdas de que no fuiste a la concentración de apoyo a la radio comunitaria de tu barrio. La cerraron.</p>
<p>Te despiertas. Silencio.</p>
<p>Recuerdas, entonces, una conversación que tuviste entre un grupo de amigos sobre la importancia de la información en nuestras vidas. Acababan de publicar una encuesta en la que los periodistas no salían muy bien parados. Y nos hizo gracia la pregunta de “¿qué profesión recomendaría a su hijo/a en primer lugar?”.  Y “periodista” aparecía la penúltima de la lista (CIS, 2013). Ya no nos hace tanta gracia. Nos hemos quedado sin periodistas y sin información.Ahora es cuando te empiezas acordar del rollo ese de que los medios de comunicación cumplen un papel fundamental en nuestras sociedades. Y de que la libertad de expresión y el acceso a la información son un preciado derecho humano.</p>
<p>Te despiertas. Todo era un sueño. ¿O una pesadilla?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Este texto fue publicado en la web de <a href="http://premiosenfoque.com/2015/12/15/un-sueno-una-pesadilla-o-todo-lo-contrario/" target="_blank">Premios Enfoque de periodismo</a>).</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/12/16/un-sueno-una-pesadilla-o-todo-lo-contrario/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Y qué hay de la comunicación en los Objetivos de Desarrollo Sostenible?</title>
		<link>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/10/20/y-que-hay-de-la-comunicacion-en-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible/</link>
		<comments>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/10/20/y-que-hay-de-la-comunicacion-en-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 19:12:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Chocarro Marcesse]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/?p=65</guid>
		<description><![CDATA[Vayamos a la página web de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por Naciones Unidas (NU) y busquemos la palabra “comunicación” entre los 17 objetivos y sus 169 metas. ¿Qué papel juega en esta nueva agenda global de desarrollo de aquí al 2030? La comunicación no está en los ODS; aunque se mencionan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Tampoco hay rastro del derecho a la libertad de expresión. Hay, sin embargo, una buena noticia. Los ODS reconocen el acceso público a la información como factor fundamental para el desarrollo de sociedades democráticas y participativas. La comunicación como instrumento y no como derecho No es nuevo en el ámbito del desarrollo que la comunicación se presente desde una perspectiva instrumental, ligada al acceso a las TIC como medio para alcanzar otros fines. Por desgracia, lo novedoso hubiese sido incluir en los ODS la comunicación como un derecho humano. Además, al margen de la innegable importancia de las TIC en nuestra sociedad, su inclusión en los ODS no deja de ser muy limitada. El compromiso de fortalecer el acceso y uso de las TIC se orienta hacia los llamados países menos desarrollados. Y sólo es objetivo de ámbito global en el caso de la promoción del empoderamiento de las mujeres. Estoy segura de que a cualquier persona le parecería obvio que la comunicación ocupe un lugar relevante en una lista de buenas intenciones para construir una mejor sociedad para el siglo XXI, pero parece que no lo es cuando los debates implican compromisos y garantías por parte de los gobiernos. En este contexto, el reconocimiento del derecho a la libertad de opinión, o de expresión, o el derecho de acceso a la información, por ejemplo, se convierten en una amenaza, a pesar de que el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humano afirma que “toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Luces y sombras de la comunicación en el proceso de los ODS Cuando comenzó el proceso de elaboración de los ODS, más de doscientas organizaciones de la sociedad civil, aglutinadas en la red Global Forum for Media Development y la ONG Artículo 19 elaboraron una estrategia para promover la inclusión en los ODS de los derechos a la libertad de expresión y de acceso público a la información. En un principio, hubo cierto optimismo. Cuando en junio de 2014 el grupo de treinta países encargado de elaborar una propuesta de ODS, el llamado Grupo de Trabajo Abierto (OWG, en sus siglas en ingles), presentó un primer borrador reconocieron la necesidad de promover estos derechos. La meta 16.14 se comprometía a “mejorar el acceso público a la información y a datos gubernamentales” y la meta 16.17 reconocía “la promoción de la libertad de expresión”. Ambas se insertaban en el marco del objetivo 16 sobre la consecución de “sociedades pacíficas e inclusivas, el estado de derecho e instituciones capaces y efectivas”. Poco tiempo después, en diciembre de 2014, el secretario general de NU Ban Ki-moon presentó su propia propuesta sintetizando las aportaciones de dos años de debate. Su informe “El camino hacia la dignidad para 2030: acabar con la pobreza y transformar vidas protegiendo el planeta” reconocía que la libertad de expresión y el acceso a la información “son elementos facilitadores del desarrollo sostenible”. Fue otro signo para el optimismo. Sin embargo, el derecho a la libertad de expresión no sobrevivió. El acceso a la información, sí. Y no es baladí. La inclusión de estas siete palabras: “garantizar el acceso público a la información” son el resultado de días, semanas y meses de trabajo y de sensibilización por parte de la sociedad civil, en buena parte del GFMD y Artículo 19. Finalmente, en la versión definitiva de los ODS aprobada el pasado mes de septiembre por la Asamblea General de NU, la meta 16.10 dice lo siguiente: “garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales”. Cabe preguntarse, no obstante, ¿a qué libertades fundamentales se refiere? o ¿cómo se define el acceso público a la información? Y es aquí donde aún queda trabajo por hacer. ¿Aún hay tiempo para unos mejores ODS? Naciones Unidas debate ahora los indicadores que medirán los ODS. Y estos indicadores definirán su verdadera esencia. La segunda reunión del comité de especialistas en estadística de los Estados Miembro conocido como “Grupo Interinstitucional y de Expertos” (IAEG, en sus siglas en inglés) es a finales de octubre y presentarán una propuesta de indicadores en febrero. Decidirán cómo se mide el grado de acceso público a la información. Y no será lo mismo, por ejemplo, medirlo en base a la existencia de una ley de acceso, que en base no sólo a su existencia sino a su aplicación efectiva. ¿Y cómo se medirá la protección de las libertades fundamentales? Estos indicadores serán, en definitiva, los que definan a qué libertades fundamentales se refieren los ODS. Existen al menos dos propuestas sobre la mesa para responder a estas preguntas. El GFMD, por ejemplo, sugiere medir el acceso a la información mediante “la adopción y aplicación de mecanismos y garantías jurídicas que garanticen el acceso público a la información, incluyendo, aunque no sólo, la información relativa  a todos y cada uno de los ODS». Por otra parte, existe una propuesta relativa a la meta sobre libertades fundamentales que dice así: «número de casos verificados de homicidios (‘killings’ en inglés), secuestros, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y tortura de periodistas, personal asociado de los medios de comunicación, sindicalistas y defensores de derechos humanos en los doce meses previos”. Esta segunda propuesta viene de la UNESCO, la Oficina del Alto Comisionado de NU para los Derechos Humanos (OACDH) y la Organización Internacional de Trabajo (OIT). Estemos alerta, pues. Los ODS ya se han aprobado, pero la definición de sus indicadores pueden hacer de ellos unos objetivos transcendentales o todo lo contrario. Después, nos tocará vigilar su cumplimiento minuciosamente. El trabajo aún no ha terminado.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Vayamos a la <a href="https://sustainabledevelopment.un.org/topics">página web</a> de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por Naciones Unidas (NU) y busquemos la palabra “comunicación” entre los 17 objetivos y sus 169 metas. ¿Qué papel juega en esta nueva agenda global de desarrollo de aquí al 2030? La comunicación no está en los ODS; aunque se mencionan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Tampoco hay rastro del derecho a la libertad de expresión. Hay, sin embargo, una buena noticia. Los ODS reconocen el acceso público a la información como factor fundamental para el desarrollo de sociedades democráticas y participativas.</p>
<p><strong>La comunicación como instrumento y no como derecho</strong></p>
<p>No es nuevo en el ámbito del desarrollo que la comunicación se presente desde una perspectiva instrumental, ligada al acceso a las TIC como medio para alcanzar otros fines. Por desgracia, lo novedoso hubiese sido incluir en los ODS la comunicación como un derecho humano. Además, al margen de la innegable importancia de las TIC en nuestra sociedad, su inclusión en los ODS no deja de ser muy limitada. El compromiso de fortalecer el acceso y uso de las TIC se orienta hacia los llamados <a href="http://www.un.org/en/development/desa/policy/cdp/ldc_info.shtml">países menos desarrollados</a>. Y sólo es objetivo de ámbito global en el caso de la promoción del empoderamiento de las mujeres.</p>
<p>Estoy segura de que a cualquier persona le parecería obvio que la comunicación ocupe un lugar relevante en una lista de buenas intenciones para construir una mejor sociedad para el siglo XXI, pero parece que no lo es cuando los debates implican compromisos y garantías por parte de los gobiernos. En este contexto, el reconocimiento del derecho a la libertad de opinión, o de expresión, o el derecho de acceso a la información, por ejemplo, se convierten en una amenaza, a pesar de que el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humano afirma que “toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.</p>
<p><strong>Luces y sombras de la comunicación en el proceso de los ODS</strong></p>
<p>Cuando comenzó el proceso de elaboración de los ODS, más de doscientas organizaciones de la sociedad civil, aglutinadas en la red <em><a href="http://gfmd.info/">Global Forum for Media Development</a></em> y la <a href="https://www.article19.org/">ONG Artículo 19</a> elaboraron una estrategia para promover la inclusión en los ODS de los derechos a la libertad de expresión y de acceso público a la información. En un principio, hubo cierto optimismo. Cuando en junio de 2014 el grupo de treinta países encargado de elaborar una propuesta de ODS, el llamado <a href="https://sustainabledevelopment.un.org/owg.html">Grupo de Trabajo Abierto</a> (OWG, en sus siglas en ingles), presentó un primer borrador reconocieron la necesidad de promover estos derechos. La meta 16.14 se comprometía a “mejorar el acceso público a la información y a datos gubernamentales” y la meta 16.17 reconocía “la promoción de la libertad de expresión”. Ambas se insertaban en el marco del objetivo 16 sobre la consecución de “sociedades pacíficas e inclusivas, el estado de derecho e instituciones capaces y efectivas”.</p>
<p>Poco tiempo después, en diciembre de 2014, el secretario general de NU Ban Ki-moon presentó su propia propuesta sintetizando las aportaciones de dos años de debate. Su informe “<a href="undocs.org/A/69/700">El camino hacia la dignidad para 2030: acabar con la pobreza y transformar vidas protegiendo el planeta</a>” reconocía que la libertad de expresión y el acceso a la información “son elementos facilitadores del desarrollo sostenible”. Fue otro signo para el optimismo.</p>
<p>Sin embargo, el derecho a la libertad de expresión no sobrevivió. El acceso a la información, sí. Y no es baladí. La inclusión de estas siete palabras: “garantizar el acceso público a la información” son el resultado de días, semanas y meses de trabajo y de sensibilización por parte de la sociedad civil, en buena parte del GFMD y Artículo 19. Finalmente, en la versión definitiva de los ODS aprobada el pasado mes de septiembre por la Asamblea General de NU, la meta 16.10 dice lo siguiente: “garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales”. Cabe preguntarse, no obstante, ¿a qué libertades fundamentales se refiere? o ¿cómo se define el acceso público a la información? Y es aquí donde aún queda trabajo por hacer.</p>
<p><strong>¿Aún hay tiempo para unos mejores ODS?</strong></p>
<p>Naciones Unidas debate ahora los indicadores que medirán los ODS. Y estos indicadores definirán su verdadera esencia. La <a href="http://unstats.un.org/sdgs/meetings/iaeg-sdgs-meeting-02">segunda reunión</a> del comité de especialistas en estadística de los Estados Miembro conocido como “Grupo Interinstitucional y de Expertos” (IAEG, en sus siglas en inglés) es a finales de octubre y presentarán una propuesta de indicadores en febrero. Decidirán cómo se mide el grado de acceso público a la información. Y no será lo mismo, por ejemplo, medirlo en base a la existencia de una ley de acceso, que en base no sólo a su existencia sino a su aplicación efectiva. ¿Y cómo se medirá la protección de las libertades fundamentales? Estos indicadores serán, en definitiva, los que definan a qué libertades fundamentales se refieren los ODS.</p>
<p>Existen al menos dos propuestas sobre la mesa para responder a estas preguntas. El GFMD, por ejemplo, sugiere medir el acceso a la información mediante “la adopción y aplicación de mecanismos y garantías jurídicas que garanticen el acceso público a la información, incluyendo, aunque no sólo, la información relativa  a todos y cada uno de los ODS». Por otra parte, existe una propuesta relativa a la meta sobre libertades fundamentales que dice así: «número de casos verificados de homicidios (‘killings’ en inglés), secuestros, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y tortura de periodistas, personal asociado de los medios de comunicación, sindicalistas y defensores de derechos humanos en los doce meses previos”. Esta segunda propuesta viene de la UNESCO, la Oficina del Alto Comisionado de NU para los Derechos Humanos (OACDH) y la Organización Internacional de Trabajo (OIT).</p>
<p>Estemos alerta, pues. Los ODS ya se han aprobado, pero la definición de sus indicadores pueden hacer de ellos unos objetivos transcendentales o todo lo contrario. Después, nos tocará vigilar su cumplimiento minuciosamente. El trabajo aún no ha terminado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/10/20/y-que-hay-de-la-comunicacion-en-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Qué lecciones en comunicación nos puede dar la PAH?</title>
		<link>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/07/07/que-lecciones-en-comunicacion-nos-puede-dar-la-pah/</link>
		<comments>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/07/07/que-lecciones-en-comunicacion-nos-puede-dar-la-pah/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2015 10:09:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Autora invitada: Mariona Sanz Cortell]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Ada Colau]]></category>
		<category><![CDATA[Deshaucios]]></category>
		<category><![CDATA[PAH]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/?p=23</guid>
		<description><![CDATA[¿Cómo es posible que Ada Colau, activista y portavoz de un movimiento que nació hace pocos años, y que ha sido duramente criticado por el Gobierno español, se haya convertido en la nueva alcaldesa de Barcelona? ¿Cómo ha conseguido este movimiento poner sus demandas en el centro de la agenda política y promover un cambio de mentalidad entre la sociedad española? La comunicación ha tenido mucho que ver con el éxito de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), por lo que analizar sus claves a nivel comunicativo puede ser útil para otros movimientos sociales u ONG. La PAH fue creada en 2009 en Barcelona por parte de un puñado de activistas, que lograron ver que con la recesión económica muchas familias no iban a poder pagar sus deudas hipotecarias. En pocos años, el movimiento se ha extendido a más de 200 plataformas locales y ha conseguido recolectar más de 1,4 millones de firmas para cambiar la ley hipotecaria española, según la cual, después de entregar las llaves de la vivienda por no poder hacer frente al coste de la vivienda, la familia sigue debiendo gran parte de la deuda contraída. La mayoría del partido que gobierna actualmente en España, el Partido Popular (PP), ha impedido hasta ahora que sus demandas se traduzcan en una nueva ley, pero culturalmente el movimiento ha logrado sustituir el discurso que culpaba a las víctimas de desahucios de su situación, tachándolas de irresponsables por haber “vivido por encima de sus posibilidades”, por el de la responsabilidad de los bancos y de los gobernantes en la promoción de la burbuja inmobiliaria, del sobre-endeudamiento y de una ley injusta. El impacto de la PAH ha sido tal, que hoy ya no es vista solamente como la plataforma anti-desahucios, sino también como la demostración de que la lucha colectiva de la gente común puede dar sus frutos a nivel práctico, político y cultural. Este éxito, sin duda, está estrechamente relacionado con la comunicación. La PAH ha experimentado continuamente en este campo, y sus múltiples prácticas comunicativas se han ido probando, evaluando colectivamente y perfeccionando para ser cada vez más eficaces. Veamos algunas de estas claves. 1. La comunicación interna es fundamental Aunque muchas veces cuando hablamos de comunicación nos centramos exclusivamente en la externa, el caso de la PAH muestra que la comunicación interna es absolutamente necesaria para movilizar a la gente. Las asambleas colectivas semanales son espacios de intercambio de conocimiento y en las que todo el mundo está invitado a participar en la toma de decisiones, también respecto a acciones comunicativas. Este intercambio de experiencias entre afectados, cara a cara, también tiene un fuerte componente terapéutico para los afectados, que ven cómo otros han podido arreglar sus problemas. Por otro lado, los lazos personales que se forman son claves para movilizar a la gente. 2. El conocimiento abierto multiplica La PAH se distingue por poner todo el conocimiento generado en el movimiento a disposición de quien lo quiera usar. La página web de la PAH es un repositorio abierto, que incluye decenas de documentos útiles sobre qué pasos hay que seguir en cada etapa, cómo negociar con el banco, protocolos para organizar acciones de desobediencia pacífica, logos y material gráfico, y hasta un cancionero. Compartir este conocimiento ha ayudado, sin duda, a que se hayan creado 200 PAH locales en territorio español. Y con la proliferación de PAH, se han multiplicado las acciones y los canales comunicativos. La mayoría de PAH locales tienes sus propias cuentas de Twitter y Facebook, con lo que los mensajes se suceden incesantemente. Aunque estas PAH son autónomas, también se coordinan para difundir campañas comunes. 3. Las acciones, cuanto más contundentes, mejor Parar desahucios, protestas en bancos, escraches&#8230; La PAH ha salido a la calle, se ha hecho ver, y ha usado diversos tipos de acciones de protesta, pacíficas pero igualmente contundentes, para visibilizar su lucha. Muchas de estas acciones, además, les han permitido obtener resultados inmediatos. Parar desahucios, o lo que ellos llaman “pequeñas victorias”, sirve para demostrar que “Sí se puede” y como dosis extra de motivación para seguir movilizados. 4. Hay que luchar con alegría Al contrario que las de otros movimientos, las acciones de la PAH son alegres, y esto es algo que sorprende, sobre todo teniendo en cuenta la dureza de la problemática que tratan. En las protestas se reivindica, sí, pero también se baila y se canta, se tira confeti y se ríe. Este ambiente no sólo ha sido útil para promover una imagen de los afectados contraria a las de víctimas, sino también para atraer a nueva gente al activismo. Internamente, el orgullo con el que se corean los lemas demuestra que la identificación de los activistas con el movimiento es total. Y ese orgullo se nota, también desde fuera, cuando por ejemplo corean “Yo soy de la PAH, de la PAH, de la PAH”. 5. La imagen cuenta Aunque algunos grupos locales la usen menos, cuando alguien piensa en la PAH lo primero que viene en mente es la camiseta verde. El uso de esta prenda, de color verde esperanza, externamente sirve para reconocer el movimiento a primera vista, aunque sólo haya diez personas delante de un edificio. 6. Los grandes medios no son el enemigo De nuevo, al contrario que otros muchos movimientos sociales, la PAH no ha querido conformarse con la comunicación a través de las redes sociales o medios de comunicación alternativos. Para llegar al gran público, a la gente con problemas hipotecarios, hace falta salir en los grandes diarios y, sobre todo, en la televisión. Y no sólo en los informativos, sino también en programas de entretenimiento. ¿Cómo ha podido la PAH obtener espacio en medios, en principio, hostiles a sus reivindicaciones por cuestiones estructurales o ideológicas? En primer lugar, el movimiento ha generado y recopilado mucha información sobre la situación hipotecaria española, y se ha convertido así en una fuente de datos para la prensa. Por otro lado, través de las acciones, el movimiento ha sabido dotar a los medios de material conflictivo y espectacular. Conscientes de que además podían ofrecer historias humanas, han optado por promover que afectados empoderados fueran los encargados de transmitir sus historias, pero no de derrota sino de superación. También es indudable que, en momentos altamente conflictivos, como la campaña de escraches, contar con una portavoz muy eficaz como Ada Colau les sirvió para salir airosos de una situación que podría haber tenido consecuencias muy negativas si comunicativamente no se hubiese gestionado bien. Otro clave es la relación estrecha con lo que podemos llamar “periodistas brecha”, o profesionales simpatizantes con el movimiento. En la PAH han sabido distinguir a los periodistas del medio en el que trabajan, y estas relaciones de confianza se han traducido en una cobertura dilatada en el tiempo. 7. La comunidad en las redes sociales ayuda Las redes sociales han sido determinantes para crear una extensa comunidad, tanto interna como externa, que es capaz de movilizarse para comunicar una acción en directo, promover una campaña o lanzar un video. Esta movilización online, paralela a la física, también sirve para atraer a los medios de comunicación, que de manera creciente se fijan en las redes sociales para ver qué está pasando. Cuando una acción se convierte en trending topic, la cobertura mediática está mucho más asegurada que mediante el envío de una nota de prensa. 8. Hay que comunicar en el lenguaje del siglo XXI Gracias a la colaboración desinteresada de profesionales audiovisuales y del campo de la publicidad, la PAH ha creado videos de gran calidad que han sido noticias en sí mismos. “De ciudadano a presidente” o “Mensaje a los votantes del PP” son ejemplos de una fórmula exitosa desarrollada por la PAH, en la que muchas personas, en primer plano, dicen una frase para componer un único discurso. El lanzamiento orquestado de estos videos ha ayudado a que se algunos se hayan hecho virales el día mismo de su lanzamiento. &#160; 9. Formación, formación y formación, también en comunicación ¿Cómo ha conseguido la PAH promover estas capacidades comunicativas entre miembros que en un alto porcentaje eran absolutamente analógicos? A través de la formación. Y esta es una de las grandes claves del éxito de su fórmula: formar internamente en redes sociales, en cómo hacer de portavoz, en redactar notas de prensa. Si las herramientas se comparten en vez de concentrarse en unas pocas personas, el potencial comunicativo se multiplica y el impacto del movimiento se asegura aunque se vayan figuras que hayan resultado principales. 10. El objetivo no es la visibilidad, sino cambiar las cosas Por último, cabe preguntarse cuál es el objetivo real de la comunicación. Muchas ONG comunican para obtener más visibilidad y fondos, y en muchos casos, sus mensajes y prácticas no son del todo coherentes con los valores que defienden. En cambio, la PAH ha comunicado siempre, interna y externamente, para cambiar las cosas, tanto mental como políticamente. Y esa sea quizá la clave de todo. Para que la comunicación sea realmente transformadora, el objetivo ha de ser el cambio social.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo es posible que <strong>Ada Colau</strong>, activista y portavoz de un movimiento que nació hace pocos años, y que ha sido duramente criticado por el Gobierno español, se haya convertido en la nueva alcaldesa de Barcelona? ¿Cómo ha conseguido este movimiento <strong>poner sus demandas en el centro de la agenda</strong> política y promover un cambio de mentalidad entre la sociedad española? La comunicación ha tenido mucho que ver con el éxito de la <strong><a href="http://afectadosporlahipoteca.com/">Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH</a>)</strong>, por lo que analizar sus claves a nivel comunicativo puede ser útil para otros movimientos sociales u ONG.</p>
<div id="attachment_31" style="width: 1010px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/wp-content/uploads/sites/9/2015/07/15M-stop-desah-24-5-13-002.jpg"><img class="wp-image-31" src="http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/wp-content/uploads/sites/9/2015/07/15M-stop-desah-24-5-13-002.jpg" alt="15M-stop-desah-24-5-13-002" width="1000" height="373" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración de Enrique Flores (www.4ojos.com).</p></div>
<p>La PAH fue creada en 2009 en Barcelona por parte de un puñado de activistas, que lograron ver que con la recesión económica muchas familias no iban a poder pagar sus deudas hipotecarias. En pocos años, el movimiento se ha extendido a más de 200 plataformas locales y ha conseguido recolectar más de 1,4 millones de firmas para cambiar la ley hipotecaria española, según la cual, después de entregar las llaves de la vivienda por no poder hacer frente al coste de la vivienda, la familia sigue debiendo gran parte de la deuda contraída. La mayoría del partido que gobierna actualmente en España, el Partido Popular (PP), ha impedido hasta ahora que sus demandas se traduzcan en una nueva ley, pero <strong>culturalmente el movimiento ha logrado sustituir el discurso que culpaba a las víctimas de desahucios de su situación,</strong> tachándolas de irresponsables por haber “vivido por encima de sus posibilidades”, por el de la responsabilidad de los bancos y de los gobernantes en la promoción de la burbuja inmobiliaria, del sobre-endeudamiento y de una ley injusta.</p>
<p>El impacto de la PAH ha sido tal, que hoy ya no es vista solamente como la plataforma anti-desahucios, sino también como<strong> la demostración de que la lucha colectiva de la gente común puede dar sus frutos</strong> a nivel práctico, político y cultural. Este éxito, sin duda, está estrechamente relacionado con la comunicación. La PAH ha experimentado continuamente en este campo, y sus múltiples prácticas comunicativas se han ido probando, evaluando colectivamente y perfeccionando para ser cada vez más eficaces. Veamos algunas de estas claves.</p>
<h2><strong>1. La comunicación interna es fundamental</strong></h2>
<p>Aunque muchas veces cuando hablamos de comunicación nos centramos exclusivamente en la externa, el caso de la PAH muestra que la comunicación interna es absolutamente necesaria para movilizar a la gente. Las asambleas colectivas semanales son espacios de intercambio de conocimiento y en las que todo el mundo está invitado a participar en la toma de decisiones, también respecto a acciones comunicativas. Este intercambio de experiencias entre afectados, cara a cara, también tiene un fuerte componente terapéutico para los afectados, que ven cómo otros han podido arreglar sus problemas. Por otro lado, los lazos personales que se forman son claves para movilizar a la gente.</p>
<h2><strong>2. El conocimiento abierto multiplica</strong></h2>
<p>La PAH se distingue por poner todo el conocimiento generado en el movimiento a disposición de quien lo quiera usar. La página web de la PAH es un repositorio abierto, que incluye decenas de <strong><a href="http://afectadosporlahipoteca.com/documentos-utiles/">documentos útiles</a> </strong>sobre qué pasos hay que seguir en cada etapa, cómo negociar con el banco, protocolos para organizar acciones de desobediencia pacífica, logos y material gráfico, y hasta un cancionero. Compartir este conocimiento ha ayudado, sin duda, a que se hayan creado 200 PAH locales en territorio español. Y con la proliferación de PAH, se han multiplicado las acciones y los canales comunicativos. La mayoría de PAH locales tienes sus propias cuentas de Twitter y Facebook, con lo que los mensajes se suceden incesantemente. Aunque estas PAH son autónomas, también se coordinan para difundir campañas comunes.</p>
<h2><strong>3. Las acciones, cuanto más contundentes, mejor</strong></h2>
<p>Parar desahucios, protestas en bancos, escraches&#8230; La PAH ha salido a la calle, se ha hecho ver, y ha usado diversos tipos de acciones de protesta, pacíficas pero igualmente contundentes, para visibilizar su lucha. Muchas de estas acciones, además, les han permitido obtener resultados inmediatos. Parar desahucios, o lo que ellos llaman “pequeñas victorias”, sirve para demostrar que <strong>“Sí se puede”</strong> y como dosis extra de motivación para seguir movilizados.</p>
<h2><strong>4. Hay que luchar con alegría</strong></h2>
<p>Al contrario que las de otros movimientos, <strong>las acciones de la PAH son alegres</strong>, y esto es algo que sorprende, sobre todo teniendo en cuenta la dureza de la problemática que tratan. En las protestas se reivindica, sí, pero también se baila y se canta, se tira confeti y se ríe. Este ambiente no sólo ha sido útil para promover una imagen de los afectados contraria a las de víctimas, sino también para atraer a nueva gente al activismo. Internamente, el orgullo con el que se corean los lemas demuestra que la identificación de los activistas con el movimiento es total. Y ese orgullo se nota, también desde fuera, cuando por ejemplo corean “Yo soy de la PAH, de la PAH, de la PAH”.</p>
<h2><strong>5. La imagen cuenta</strong></h2>
<p>Aunque algunos grupos locales la usen menos, cuando alguien piensa en la PAH lo primero que viene en mente es la camiseta verde. El uso de esta prenda, de color verde esperanza, externamente sirve para reconocer el movimiento a primera vista, aunque sólo haya diez personas delante de un edificio.</p>
<h2>6. Los grandes medios no son el enemigo</h2>
<p>De nuevo, al contrario que otros muchos movimientos sociales, la PAH no ha querido conformarse con la comunicación a través de las redes sociales o medios de comunicación alternativos. Para llegar al gran público, a la gente con problemas hipotecarios, <strong>hace falta salir en los grandes diarios y, sobre todo, en la televisión.</strong> Y no sólo en los informativos, sino también en programas de entretenimiento.</p>
<p>¿Cómo ha podido la PAH obtener espacio en medios, en principio, hostiles a sus reivindicaciones por cuestiones estructurales o ideológicas? En primer lugar, el movimiento ha generado y recopilado mucha información sobre la situación hipotecaria española, y se ha convertido así en una fuente de datos para la prensa. Por otro lado, través de las acciones, el movimiento ha sabido dotar a los medios de material conflictivo y espectacular. Conscientes de que además podían ofrecer historias humanas, han optado por promover que afectados empoderados fueran los encargados de transmitir sus historias, pero no de derrota sino de superación. También es indudable que, en momentos altamente conflictivos, como la campaña de escraches, contar con una portavoz muy eficaz como Ada Colau les sirvió para salir airosos de una situación que podría haber tenido consecuencias muy negativas si comunicativamente no se hubiese gestionado bien.</p>
<p>Otro clave es la relación estrecha con lo que podemos llama<strong>r “periodistas brecha”</strong>, o profesionales simpatizantes con el movimiento. En la PAH han sabido distinguir a los periodistas del medio en el que trabajan, y estas relaciones de confianza se han traducido en una cobertura dilatada en el tiempo.</p>
<h2>7. La comunidad en las redes sociales ayuda</h2>
<p>Las redes sociales han sido determinantes para crear una extensa comunidad, tanto interna como externa, que es capaz de movilizarse para comunicar una acción en directo, promover una campaña o lanzar un video. Esta movilización <em>online</em>, paralela a la física, también sirve para atraer a los medios de comunicación, que de manera creciente se fijan en las redes sociales para ver qué está pasando. Cuando una acción se convierte en <em>trending topic</em>, la cobertura mediática está mucho más asegurada que mediante el envío de una nota de prensa.</p>
<h2>8. Hay que comunicar en el lenguaje del siglo XXI</h2>
<p>Gracias a la colaboración desinteresada de profesionales audiovisuales y del campo de la publicidad, la PAH ha creado videos de gran calidad que han sido noticias en sí mismos. “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=xrViE2mK0mo">De ciudadano a presidente</a>” o “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=xrViE2mK0mo">Mensaje a los votantes del PP</a>” son ejemplos de una fórmula exitosa desarrollada por la PAH, en la que muchas personas, en primer plano, dicen una frase para componer un único discurso. El lanzamiento orquestado de estos videos ha ayudado a que se algunos se hayan hecho virales el día mismo de su lanzamiento.</p>
<p><iframe width="748" height="421" src="https://www.youtube.com/embed/xrViE2mK0mo?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>9. Formación, formación y formación, también en comunicación</h2>
<p>¿Cómo ha conseguido la PAH promover estas capacidades comunicativas entre miembros que en un alto porcentaje eran absolutamente analógicos? A través de la formación. Y esta es una de las grandes claves del éxito de su fórmula:<strong> formar internamente en redes sociales, en cómo hacer de portavoz, en redactar notas de prensa.</strong> Si las herramientas se comparten en vez de concentrarse en unas pocas personas, el potencial comunicativo se multiplica y el impacto del movimiento se asegura aunque se vayan figuras que hayan resultado principales.</p>
<h2>10. El objetivo no es la visibilidad, sino cambiar las cosas</h2>
<p>Por último, cabe preguntarse cuál es el objetivo real de la comunicación. <strong>Muchas ONG comunican para obtener más visibilidad y fondos</strong>, y en muchos casos, sus mensajes y prácticas no son del todo coherentes con los valores que defienden. En cambio, <strong>la PAH ha comunicado siempre, interna y externamente, para cambiar las cosas, tanto mental como políticamente</strong>. Y esa sea quizá la clave de todo.<strong> Para que la comunicación sea realmente transformadora, el objetivo ha de ser el cambio social.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.otromundoestaenmarcha.org/hable-sin-miedo/2015/07/07/que-lecciones-en-comunicacion-nos-puede-dar-la-pah/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
