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	<title>Orgullo y prejuicios &#187; Sergio Aguado Dívar</title>
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	<description>Un espacio para el análisis de la situación de los derechos humanos de las personas LGTB en el mundo, y para la difusión de estrategias sociales, políticas y culturales de confrontación de la discriminación y los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género</description>
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		<title>Refugiad@s LGTB, una huida constante de la violencia y la persecución</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2016 15:28:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Aguado Dívar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
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		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>

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		<description><![CDATA[En los últimos meses asistimos con desolación a la creciente demanda de personas desesperadas que llegan a las costas y fronteras europeas huyendo de la violencia, la persecución y la muerte. Desde Siria y Oriente Medio, desde África y Asia Menor. La crisis humanitaria que se desencadenó (al menos en los medios de comunicación) el pasado año no ha hecho más que crecer, al mismo tiempo que ha aumentado la atención mediática y social sobre la situación que viven las y los solicitantes de asilo, la efectividad de las políticas de los países europeos en la materia, y la ausencia de recursos destinados a garantizar el derecho a la protección internacional que se instauró en 1951 en la Convención de Ginebra. Sin embargo, el drama que viven las personas refugiadas se encontraba ahí mucho antes de que lo viéramos en las pantallas: conflictos olvidados y realidades silenciadas han empujado (y siguen haciéndolo) a personas de muy diferentes procedencias en el mundo a buscar la protección a la que tienen derecho en terceros países. Los medios de comunicación, muchas veces orientados a describir la crisis humanitaria en términos de avalancha, otras veces enfocados a describir casos individuales de “víctimas” o “héroes”, muchas veces fallan en ayudarnos a entender la diversidad dentro las personas percibidas y transmitidas como “masa”, y de las diferentes realidades de las personas que huyen de amenazas también cada vez más diversas. Por eso hoy me gustaría abordar la realidad de las personas LGTB demandantes de asilo. La persecución a las personas LGTB en el mundo y su derecho a la protección internacional En muchas partes del mundo hay personas que son víctimas de la persecución y la violencia simplemente por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género: según el informe de CEAR El camino hacia una vida digna, al menos 76 países mantienen leyes de criminalización y hostigamiento contra personas con motivo de su orientación sexual e identidad de género, incluidas las que penalizan las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. Esta violencia hacia la comunidad LGTB no sólo se produce en contextos de violencia generalizada o conflicto armado: en América Latina, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos informó de 594 asesinatos de personas LGTB entre enero de 2013 y marzo 2014 motivados por prejuicios en los 25 estados miembros de la Organización de Estados Americanos. De acuerdo con el Observatorio sobre el Asesinato de Personas Trans, que está coordinado por el grupo de derechos LGTB Transgender Europe, más de 1.700 personas transexuales han sido asesinadas en 62 países entre 2008 y 2014, lo que es equivalente a un asesinato cada dos días En teoría, las personas que huyen de sus países de origen por estas causas deben siempre tener acceso a protección internacional como refugiadas, o ser consideradas como beneficiarias de otras formas de protección complementaria en los países de asilo. El Articulo 2 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre estipula que «toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Aunque no existe en este artículo una mención explicita a la orientación sexual o identidad de género, la posterior legislación internacional en materia de protección sí se ha hecho eco en diversos textos legales de la necesidad de contemplar soluciones concretas a amenazas específicas a la seguridad e integridad de las personas LGTB. Sin embargo, la realidad es que, a pesar de la creciente sensibilidad en esta materia por parte de ciertos países que conceden asilo y del creciente número de medidas internacionales y nacionales contra la discriminación de las personas LGTB solicitantes de asilo, existen aún graves deficiencias y disparidades que vulneran su derecho la protección internacional. ACNUR estima en 42 el número de Estados que han concedido asilo a personas con temores fundados de ser perseguidos por su identidad de género u orientación sexual. Sin embargo, un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicado en 2015 considera que “los Estados de acogida no siempre cumplen las leyes internacionales” en cuanto a la protección de las personas LGTB. En muchas ocasiones, la política de concesión de asilo se basa casi en exclusiva en el papel desempeñado por funcionarios encargados de la valoración de casos, que pueden realizar su labor de forma arbitraria o desigual. Esta situación muchas veces perjudica a las personas LGTB solicitantes de asilo, tal y como sostiene el informe Fleeing homofobia, publicado por la organización holandesa COC. La investigación concluye que las personas LGTB que buscan protección internacional se ven afectadas negativamente por el Acuerdo de Dublín, según el cual solo un estado revisa las solicitudes de asilo: entre los países europeos existe una gran diferencia en cuanto a la legislación sobre los derechos de las personas LGTB. Existe además una gran variedad en los procedimientos aplicados para examinar las solicitudes de asilo, y muchas veces las autoridades encargadas de realizar esta labor desarrollan su cometido en base a estereotipos y prejuicios a la hora de examinar las solicitudes de personas LGTB. La organización concluye que, en muchas ocasiones, el carácter fundamental de los más esenciales derechos humanos de las personas LGTB es a menudo anulado. Una de las argumentaciones más habituales empleadas a la hora de denegar solicitudes de asilo a personas LGTB es la idea de que pueden volver a sus países de origen “porque pueden evitar la persecución escondiendo su identidad” o mudándose a otra región donde nadie conozca su identidad sexual. Otras prácticas disuasorias empleadas para evitar la concesión de protección internacional a personas LGTB es la realización de interrogatorios intrusivos y pruebas médicas supuestamente diseñadas para revelar la orientación sexual del solicitante. Uno de los casos mediáticos más relevantes en este sentido fue el protagonizado por Aderonke Apata, una activista lesbiana de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, que huyó de su país, Nigeria, para solicitar asilo en Reino Unido. Al igual que le sucede a muchas personas LGTB, Aderonke vio cuestionada su orientación sexual con argumentos tan peregrinos como que “no podía ser lesbiana porque había tenido hijos”. Afortunadamente, una resolución del 2 de diciembre de 2014 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ordenó a los Estados que abandonaran estas prácticas intrusivas. &#160; Las personas LGTB que finalmente acceden a protección internacional en países de acogida, muchas veces están lejos de dejar de sufrir la persecución y la violencia. En ocasiones, siguen siendo víctimas de la discriminación en los centros de detención, albergues, o en reasentamientos en comunidades que no les ofrecen la seguridad que buscaban cuando huyeron de sus países, debido a que sufren el acoso de la comunidad receptora, y también de la de pertenencia. Otras veces, son las administraciones públicas las que no previenen la discriminación por motivos de orientación o género en las alternativas habitacionales que ofrecen a refugiadas/os. Casos como los acaecidos en Holanda y el Reino Unido demuestran que el acoso y el abuso que sufren las personas LGTB solicitantes de asilo en centros de detención, albergues y otras medidas de alojamiento es una realidad que hay que considerar a la hora de garantizar la protección que estas personas necesitan. &#160; Afortunadamente, existe una creciente preocupación por parte de la sociedad civil y las administraciones públicas por hacer frente a la necesidad de personas que son doblemente perseguidas. Existen cada vez más recursos específicos para las personas LGTB solicitantes de asilo, entre los que cabe destacar los siguientes: &#160; Guía para refugiad@s queer de la organización alemana LSVD: esta web contiene información legal en cuanto al proceso de solicitud de asilo, adaptada a las necesidades y casos que sufren las personas LGTB que buscan refugio en Alemania. Stronger together: una guía práctica destinada a solicitantes de asilo LGTB en Estados Unidos. &#160; Aparte de estas publicaciones, me gustaría acabar este artículo destacando que la adopción de medidas de protección internacional sensibles a la diversidad es posible y tiene un impacto real en la vida de personas que son víctimas de la persecución y la violencia en múltiples dimensiones: la apertura de un albergue destinado a refugiados/as LGTB en Berlín constituye el perfecto ejemplo de que es posible adaptar los estándares de protección que podemos ofrecer a las necesidades de seguridad que cada solicitante de asilo pueda necesitar. &#160; &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos meses asistimos con desolación a la creciente demanda de personas desesperadas que llegan a las costas y fronteras europeas huyendo de la violencia, la persecución y la muerte. Desde Siria y Oriente Medio, desde África y Asia Menor. La crisis humanitaria que se desencadenó (al menos en los medios de comunicación) el pasado año no ha hecho más que crecer, al mismo tiempo que ha aumentado la atención mediática y social sobre la situación que viven las y los solicitantes de asilo, la efectividad de las políticas de los países europeos en la materia, y la ausencia de recursos destinados a garantizar el derecho a la protección internacional que se instauró en 1951 en la <a href="http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=t3/fileadmin/Documentos/BDL/2001/0005">Convención de Ginebra</a>.</p>
<p>Sin embargo, <strong>el drama que viven las personas refugiadas se encontraba ahí mucho antes de que lo viéramos en las pantallas</strong>: conflictos olvidados y realidades silenciadas han empujado (y siguen haciéndolo) a personas de muy diferentes procedencias en el mundo a buscar la protección a la que tienen derecho en terceros países.</p>
<p>Los medios de comunicación, muchas veces orientados a describir la crisis humanitaria en términos de avalancha, otras veces enfocados a describir casos individuales de “víctimas” o “héroes”, muchas veces fallan en ayudarnos a entender la diversidad dentro las personas percibidas y transmitidas como “masa”, y de las diferentes realidades de las personas que huyen de amenazas también cada vez más diversas. <strong>Por eso hoy me gustaría abordar la realidad de las personas LGTB demandantes de asilo</strong>.</p>
<p><strong>La persecución a las personas LGTB en el mundo y su derecho a la protección internacional </strong></p>
<p>En muchas partes del mundo hay personas que son víctimas de la persecución y la violencia simplemente por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género: según el informe de CEAR <a href="http://perseguidoslgtb.org/doc/Dossier_CEAR_WEB.pdf">El camino hacia una vida digna</a>, <strong>al menos 76 países mantienen leyes de criminalización y hostigamiento contra personas con motivo de su orientación sexual e identidad de género</strong>, incluidas las que penalizan las relaciones homosexuales consentidas entre adultos.</p>
<p>Esta violencia hacia la comunidad LGTB no sólo se produce en contextos de violencia generalizada o conflicto armado: en América Latina, la <strong>Comisión Interamericana de Derechos Humanos informó de 594 asesinatos de personas LGTB entre enero de 2013 y marzo 2014 </strong>motivados por prejuicios en los 25 estados miembros de la Organización de Estados Americanos. De acuerdo con el Observatorio sobre el Asesinato de Personas Trans, que está coordinado por el grupo de derechos LGTB Transgender Europe, <strong>más de 1.700 personas transexuales han sido asesinadas en 62 países entre 2008 y 2014</strong>, lo que es equivalente a un asesinato cada dos días</p>
<p>En teoría, las personas que huyen de sus países de origen por estas causas deben siempre tener acceso a protección internacional como refugiadas, o ser consideradas como beneficiarias de otras formas de protección complementaria en los países de asilo. El Articulo 2 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre estipula que «<em>toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición</em>”. Aunque no existe en este artículo una mención explicita a la orientación sexual o identidad de género, la <a href="http://www.hhri.org/es/thematic/LGBT1.html#%20Derechos%20de%20la%20Comunidad%20LGBT,%20%20Resoluciones%20Internacionales%20y%20Documentos%20Legales">posterior legislación internacional en materia de protección</a> sí se ha hecho eco en diversos textos legales de la necesidad de contemplar soluciones concretas a amenazas específicas a la seguridad e integridad de las personas LGTB. Sin embargo, la realidad es que, a pesar de la creciente sensibilidad en esta materia por parte de ciertos países que conceden asilo y del creciente número de medidas internacionales y nacionales contra la discriminación de las personas LGTB solicitantes de asilo, <strong>existen aún graves deficiencias y disparidades que vulneran su derecho la protección internacional</strong>.</p>
<p>ACNUR estima en 42 el número de Estados que han concedido asilo a personas con temores fundados de ser perseguidos por su identidad de género u orientación sexual. Sin embargo, un <a href="http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/HRC/29/23&amp;referer=/english/&amp;Lang=S">informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos</a> publicado en 2015 considera que <strong>“los Estados de acogida no siempre cumplen las leyes internacionales” en cuanto a la protección de las personas LGTB</strong>. En muchas ocasiones, la política de concesión de asilo se basa casi en exclusiva en el papel desempeñado por funcionarios encargados de la valoración de casos, que pueden realizar su labor de forma arbitraria o desigual. Esta situación muchas veces perjudica a las personas LGTB solicitantes de asilo, tal y como sostiene el informe <a href="http://www.coc.nl/wp-content/uploads/2013/11/Fleeing-Homophobia-report-EN_tcm22-232205.pdf">Fleeing homofobia</a>, publicado por la organización holandesa COC. La investigación concluye que <strong>las personas LGTB que buscan protección internacional se ven afectadas negativamente por el Acuerdo de Dublín, según el cual solo un estado revisa las solicitudes de asilo</strong>: entre los países europeos existe una gran diferencia en cuanto a la legislación sobre los derechos de las personas LGTB. Existe además una gran variedad en los procedimientos aplicados para examinar las solicitudes de asilo, y muchas veces las autoridades encargadas de realizar esta labor desarrollan su cometido en base a estereotipos y prejuicios a la hora de examinar las solicitudes de personas LGTB. La organización concluye que, en muchas ocasiones, el carácter fundamental de los más esenciales derechos humanos de las personas LGTB es a menudo anulado.</p>
<p>Una de las argumentaciones más habituales empleadas a la hora de denegar solicitudes de asilo a personas LGTB es la idea de que pueden volver a sus países de origen “porque pueden evitar la persecución escondiendo su identidad” o mudándose a otra región donde nadie conozca su identidad sexual. Otras prácticas disuasorias empleadas para evitar la concesión de protección internacional a personas LGTB es la realización de <strong>interrogatorios intrusivos y pruebas médicas supuestamente diseñadas para revelar la orientación sexual del solicitante</strong>. Uno de los casos mediáticos más relevantes en este sentido fue el protagonizado por <a href="http://www.pinknews.co.uk/2015/04/04/nigerian-activists-asylum-appeal-denied-as-judge-doesnt-believe-shes-a-lesbian/">Aderonke Apata</a>, una activista lesbiana de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, que huyó de su país, Nigeria, para solicitar asilo en Reino Unido. Al igual que le sucede a muchas personas LGTB, Aderonke vio cuestionada su orientación sexual con argumentos tan peregrinos como que “no podía ser lesbiana porque había tenido hijos”. Afortunadamente, una resolución del 2 de diciembre de 2014 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ordenó a los Estados que abandonaran estas prácticas intrusivas.</p>
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<p><strong>Las personas LGTB que finalmente acceden a protección internacional en países de acogida, muchas veces están lejos de dejar de sufrir la persecución y la violencia</strong>. En ocasiones, siguen siendo víctimas de la discriminación en los centros de detención, albergues, o en reasentamientos en comunidades que no les ofrecen la seguridad que buscaban cuando huyeron de sus países, debido a que sufren el acoso de la comunidad receptora, y también de la de pertenencia. Otras veces, son las administraciones públicas las que no previenen la discriminación por motivos de orientación o género en las alternativas habitacionales que ofrecen a refugiadas/os. Casos como los acaecidos en <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/08/actualidad/1454950469_021073.html?id_externo_rsoc=TW_CM">Holanda</a> y el <a href="http://www.pinknews.co.uk/2015/03/03/mps-lgbt-asylum-seekers-face-bullying-and-abuse-in-british-detention-centres/">Reino Unido</a> demuestran que <strong>el acoso y el abuso que sufren las personas LGTB solicitantes de asilo en centros de detención</strong>, albergues y otras medidas de alojamiento es una realidad que hay que considerar a la hora de garantizar la protección que estas personas necesitan.</p>
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<p>Afortunadamente, existe una creciente preocupación por parte de la sociedad civil y las administraciones públicas por hacer frente a la necesidad de personas que son doblemente perseguidas. Existen cada vez <strong>más recursos específicos para las personas LGTB solicitantes de asilo</strong>, entre los que cabe destacar los siguientes:</p>
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<li><a href="http://www.queer-refugees.de/">Guía para refugiad@s queer de la organización alemana LSVD</a>: esta web contiene información legal en cuanto al proceso de solicitud de asilo, adaptada a las necesidades y casos que sufren las personas LGTB que buscan refugio en Alemania.</li>
<li><a href="http://hrc-assets.s3-website-us-east-1.amazonaws.com/files/assets/resources/LGBT_Asylum_Seekers_FINAL.pdf">Stronger together</a>: una guía práctica destinada a solicitantes de asilo LGTB en Estados Unidos.</li>
</ul>
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<p>Aparte de estas publicaciones, me gustaría acabar este artículo destacando que <strong>la</strong> <strong>adopción de medidas de protección internacional sensibles a la diversidad es posible</strong> y tiene un impacto real en la vida de personas que son víctimas de la persecución y la violencia en múltiples dimensiones: <a href="http://news.trust.org/item/20160122170752-55ba4/?source=hpOtherNews2">la apertura de un albergue destinado a refugiados/as LGTB en Berlín</a> constituye el perfecto ejemplo de que es posible adaptar los estándares de protección que podemos ofrecer a las necesidades de seguridad que cada solicitante de asilo pueda necesitar.</p>
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		<title>Poniendo el acento en la B de LGTB</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2015 09:44:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Aguado Dívar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio Social]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>
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		<description><![CDATA[El pasado 23 de septiembre tuvo lugar la celebración del Día de la Visibilidad Bisexual, una fecha en la que celebramos los derechos de aquellas personas que simplemente, son capaces de enamorarse o sentirse atraid@s por una persona sin que su sexo sea un factor determinante. Leo la definición que acabo de teclear (una persona que puede sentirse atraída por otra persona sin importar su sexo), y no me parece estar escribiendo nada extraño, incomprensible o alejado del entendimiento humano. Sin embargo, la realidad nos lleva a constatar que las personas bisexuales son objeto de una gran incompresión, y de un tipo de discriminación muy específica, proveniente tanto de la comunidad LGTB como de la sociedad en general. “Es sólo una fase”, “está confundida”, “está indeciso”, son expresiones muy habituales con las que se suele “absolver” a las personas bisexuales cuando nuestra visión monolítica o binaria del sexo no nos permite encajar unas preferencias sexuales que no encajan en las (pocas) casillas mentales con las que contamos a la hora de clasificar algo tan vasto e “inetiquetable” como es la afectividad y la sexualidad. En este caso, al menos la incomprensión no incluye una intencionalidad perversa por parte de la persona bisexual, una característica que sí caracteriza otros tipos de discriminación: lo ejemplifican perfectamente frase del tipo “lo que pasa es que son más viciosos”, “son personas más crueles”, o mi favorita de todos los tiempos, “en algún momento te será infiel porque siempre va a haber algo que no le vas a poder dar”. Ésta última es maravillosa, porque como es de tod@s sabido, en las relaciones hetero y homosexuales nunca se producen infidelidades ni se acaba el amor, y absolutamente todo lo que te gusta, atrae y necesitas lo puedes encontrar en la otra persona. A pesar de los avances que se han producido en el avance de derechos de la comunidad LGTB, sigue existiendo esta incomprensión, fruto en gran parte de la invisibilidad: a pesar de que según ciertas estadísticas, al menos la mitad de la población gay y lesbiana de los Estados Unidos se autodefine como bisexual, lo cierto es que su visibilidad queda muchas veces oculta por la incomprensión, o simplemente, la visión reduccionista sobre la sexualidad en la que la mayoría de nosotr@s hemos sido educad@s. La prueba es que si vemos una pareja por la calle de dos chicas o dos chicos, o chicos o chicas, pensaremos que son “una pareja homosexual” en los dos primeros casos, o “una pareja heterosexual” en el segundo, satisfaciendo cerebralmente la necesidad de “clasificar” la realidad que nos rodea. Este ejemplo, si bien muy simple seguramente, sirve para ilustrar por qué la bisexualidad no se nos presenta como una posibilidad para percibir a una determinada persona en primer lugar. La falta de visibilidad de las personas bisexuales, a diferencia de lo que sucede con gays, lesbianas y transexuales, es el principal motivo para que aún no se hayan roto los estereotipos que les estigmatizan. Esta situación, lógicamente implica que muchas personas bisexuales se sientan incomprendidas y aisladas tanto de su entorno heterosexual como en su interacción con gays y lesbianas. Y es que para much@s la bisexualidad no está considerada por muchas personas como una orientación “legítima” o “real”. Este hecho conlleva un aislamiento que deriva, muchas veces, en vectores de discriminación y exclusión que les afectan específicamente, o bien aumentan cuando se combinan con otros factores, como el sexo, la edad o la etnia. La relación entre bisexualidad y exclusión, en datos Para poder ejemplificar algunas de estas vertientes de exclusión, y también para aportar mi granito de arena en la visibilidad bi, he recurrido a algunos estudios y encuestas. Reflejo aquí algunos datos que me han parecido interesantes: Las mueres bisexuales están más expuestas a la violencia sexual debido a los estereotipos asignados a su identidad sexual: en Estados Unidos, el 46% de las mujeres bisexuales participantes en un estudio sobre sexualidad y agresiones sexuales revelaron haber sufrido violencia, acoso o violación por parte de su pareja, frente al 17% de las mujeres heterosexuales y el 13% de las lesbianas. Un estudio realizado en Reino Unido reveló que tan sólo el 33% de las personas bisexuales que en él participaron se sentían cómodas dando a conocer a su médico su orientación sexual, y casi la mitad de ellas habían sufrido bifobia en servicios públicos. Esto hace que el porcentaje de mujeres y hombres bisexuales que ocultan su orientación sexual a su médico sea superior a la de mujeres y hombres homosexuales. Esta podría ser la principal razón por la que la población bisexual presenta peores estándares de salud que la población heterosexual, y en algunos casos, que la población homosexual. Según otro estudio realizado por Human Rights Campaign, los y las bisexuales más jóvenes afirmaban en menor medida que lesbianas y gays de su misma edad contar con un referente adulto de apoyo a la que dirigirse cuando se sienten tristes. Sólo el 5% de la juventud bisexual afirmaba sentirse “muy feliz”, en comparación con el 8% de jóvenes gays y lesbianas y el 21% de jóvenes heterosexuales. Las mujeres bisexuales afrontan un menor apoyo social y una peor calidad de vida que las mujeres heterosexuales y lesbianas, así como menores niveles de bienestar emocional, lo que puede tener consecuencias trágicas: los adultos bisexuales refieren haber tenido pensamientos suicidas en una proporción tres veces superior a los adultos heterosexuales. Estos datos son sólo algunos ejemplos de los recogidos en los estudios mencionados, que invito a consultar. Pero son ilustrativos a la hora de mostrar cómo diferentes factores de exclusión pueden confluir, y que la invisibilización e incomprensión de esta realidad puede tener consecuencias dramáticas. La comunidad LGTB no debería dar por sentado que es diversa en sí misma, y el cuestionamiento de la diversidad hacia el exterior debería realizarse también hacia el interior. No podemos permitirnos escribir algunas siglas en minúscula y otras en mayúscula al escribir LGTB.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado <strong>23 de septiembre</strong> tuvo lugar la celebración del <strong>Día de la Visibilidad Bisexual</strong>, una fecha en la que celebramos los derechos de aquellas personas que simplemente, son capaces de enamorarse o sentirse atraid@s por una persona sin que su sexo sea un factor determinante.</p>
<p>Leo la definición que acabo de teclear (una persona que puede sentirse atraída por otra persona sin importar su sexo), y no me parece estar escribiendo nada extraño, incomprensible o alejado del entendimiento humano. Sin embargo, la realidad nos lleva a constatar que <strong>las personas bisexuales son objeto de una gran incompresión, y de un tipo de discriminación muy específica, proveniente tanto de la comunidad LGTB como de la sociedad en general</strong>. “Es sólo una fase”, “está confundida”, “está indeciso”, son expresiones muy habituales con las que se suele “absolver” a las personas bisexuales cuando nuestra visión monolítica o binaria del sexo no nos permite encajar unas preferencias sexuales que no encajan en las (pocas) casillas mentales con las que contamos a la hora de clasificar algo tan vasto e “inetiquetable” como es la afectividad y la sexualidad. En este caso, al menos la incomprensión no incluye una intencionalidad perversa por parte de la persona bisexual, una característica que sí caracteriza otros tipos de discriminación: lo ejemplifican perfectamente frase del tipo “lo que pasa es que son más viciosos”, “son personas más crueles”, o mi favorita de todos los tiempos, “en algún momento te será infiel porque siempre va a haber algo que no le vas a poder dar”. Ésta última es maravillosa, porque como es de tod@s sabido, en las relaciones hetero y homosexuales nunca se producen infidelidades ni se acaba el amor, y absolutamente todo lo que te gusta, atrae y necesitas lo puedes encontrar en la otra persona.</p>
<p>A pesar de los avances que se han producido en el avance de derechos de la comunidad LGTB, sigue existiendo esta incomprensión, fruto en gran parte de la invisibilidad: a pesar de que según ciertas estadísticas, <strong>al menos la mitad de la población gay y lesbiana de los Estados Unidos se autodefine como bisexual</strong>, lo cierto es que su visibilidad queda muchas veces oculta por la incomprensión, o simplemente, la visión reduccionista sobre la sexualidad en la que la mayoría de nosotr@s hemos sido educad@s. La prueba es que si vemos una pareja por la calle de dos chicas o dos chicos, o chicos o chicas, pensaremos que son “una pareja homosexual” en los dos primeros casos, o “una pareja heterosexual” en el segundo, satisfaciendo cerebralmente la necesidad de “clasificar” la realidad que nos rodea. Este ejemplo, si bien muy simple seguramente, sirve para ilustrar por qué la bisexualidad no se nos presenta como una posibilidad para percibir a una determinada persona en primer lugar. La falta de visibilidad de las personas bisexuales, a diferencia de lo que sucede con gays, lesbianas y transexuales, es el principal motivo para que aún no se hayan roto los estereotipos que les estigmatizan.</p>
<p>Esta situación, lógicamente implica que muchas personas bisexuales se sientan incomprendidas y aisladas tanto de su entorno heterosexual como en su interacción con gays y lesbianas. Y es que <strong>para much@s la bisexualidad no está considerada por muchas personas como una orientación “legítima” o “real</strong>”. Este hecho conlleva un aislamiento que deriva, muchas veces, en vectores de discriminación y exclusión que les afectan específicamente, o bien aumentan cuando se combinan con otros factores, como el sexo, la edad o la etnia.</p>
<p><strong>La relación entre bisexualidad y exclusión, en datos</strong></p>
<p>Para poder ejemplificar algunas de estas vertientes de exclusión, y también para aportar mi granito de arena en la visibilidad bi, he recurrido a algunos estudios y encuestas. Reflejo aquí algunos datos que me han parecido interesantes:</p>
<ul>
<li>Las mueres bisexuales están más expuestas a la violencia sexual debido a los estereotipos asignados a su identidad sexual: en Estados Unidos, <strong>el 46% de las mujeres bisexuales</strong> participantes en un <a href="/www.hrc.org/resources/entry/sexual-assault-and-the-lgbt-community">estudio sobre sexualidad y agresiones sexuales</a> <strong>revelaron haber sufrido violencia, acoso o violación por parte de su pareja, frente al 17% de las mujeres heterosexuales y el 13% de las lesbianas. </strong></li>
<li>Un <a href="http://www.equality-network.org/wp-content/uploads/2015/04/Complicated-Bisexual-Report.pdf">estudio realizado en Reino Unido</a> reveló que <strong>tan sólo el 33% de las personas bisexuales que en él participaron se sentían cómodas dando a conocer a su médico su orientación sexual, y casi la mitad de ellas habían sufrido bifobia en servicios públicos</strong>. Esto hace que el porcentaje de mujeres y hombres bisexuales que ocultan su orientación sexual a su médico sea superior a la de mujeres y hombres homosexuales. Esta podría ser la principal razón por la que la población bisexual presenta <a href="http://hrc-assets.s3-website-us-east-1.amazonaws.com/files/assets/resources/HRC-BiHealthBrief.pdf">peores estándares de salud que la población heterosexual</a>, y en algunos casos, que la población homosexual.</li>
<li>Según <a href="http://www.hrc.org/youth-report/supporting-and-caring-for-our-bisexual-youth#.Vk7MZL9Zv3s">otro estudio realizado por Human Rights Campaign</a>, los y las bisexuales más jóvenes afirmaban en menor medida que lesbianas y gays de su misma edad contar con un referente adulto de apoyo a la que dirigirse cuando se sienten tristes<strong>. Sólo el 5% de la juventud bisexual afirmaba sentirse “muy feliz”, en comparación con el 8% de jóvenes gays y lesbianas y el 21% de jóvenes heterosexuales</strong>.</li>
<li>Las mujeres bisexuales afrontan un menor apoyo social y una peor calidad de vida que las mujeres heterosexuales y lesbianas, así como menores niveles de bienestar emocional, lo que puede tener consecuencias trágicas: <strong>los adultos bisexuales refieren haber tenido pensamientos suicidas en una proporción tres veces superior a los adultos heterosexuales</strong>.</li>
</ul>
<p>Estos datos son sólo algunos ejemplos de los recogidos en los estudios mencionados, que invito a consultar. Pero son ilustrativos a la hora de mostrar cómo diferentes factores de exclusión pueden confluir, y que la invisibilización e incomprensión de esta realidad puede tener consecuencias dramáticas.</p>
<p>La comunidad LGTB no debería dar por sentado que es diversa en sí misma, y el cuestionamiento de la diversidad hacia el exterior debería realizarse también hacia el interior. <strong>No podemos permitirnos escribir algunas siglas en minúscula y otras en mayúscula al escribir LGTB</strong>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.otromundoestaenmarcha.org/orgullo-y-prejuicios/2015/11/20/poniendo-el-acento-en-la-b-de-lgtb/feed/</wfw:commentRss>
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		</item>
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		<title>Dimensionar, visibilizar y atajar la homofobia en las aulas, una cuestión urgente</title>
		<link>https://www.otromundoestaenmarcha.org/orgullo-y-prejuicios/2015/07/30/dimensionar-visibilizar-y-atajar-la-homofobia-en-las-aulas-una-cuestion-urgente/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 19:27:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Aguado Dívar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[A la hora de analizar los delitos de odio en España, uno de los datos que más impactantes fue comprobar la altísima incidencia de situaciones de violencia motivada por odio en las que las víctimas son niños, niñas o adolescentes. Es por ello que quise averiguar más sobre las situaciones de vulneración de derechos que sufren niños, niñas y adolescentes que se definen como lesbianas, gays, transexuales o bisexuales, o que son percibidos por los demás como tales, así como conocer iniciativas que están en marcha para afrontar esta situación. Para profundizar en este tema, he querido centrarme en este post en la incidencia de la homofobia en las aulas, puesto que la escuela debe ser no sólo un lugar de aprendizaje y desarrollo intelectual, sino también un espacio primordial de socialización y convivencia que influye decisivamente en la conformación de nuestra personalidad y nuestros valores. Lo primero que me llamó la atención fue la falta de datos disponibles a la hora de dimensionar la incidencia de la homofobia en las aulas: es complicado encontrar recursos estadísticos actualizados y a nivel estatal que nos den una idea del problema. Entre las excepciones se encuentra el estudio de COGAM «Homofobia y bifobia en las aulas 2013&#8243;  realizado en 2013 en centros de educación secundaria de la Comunidad de Madrid. Este estudio reveló que el 81% del alumnado que se definía como lesbiana, gay o bisexual no se atreve a salir del armario en su centro educativo. Entre quienes han salido del armario, el porcentaje de alumnos que sufre violencia física es 3 veces mayor a la de quienes están en el armario. La percepción que tienen los alumnos y alumnas respecto a la impunidad con la que se cometen estas vulneraciones es también impactante: el 41,82% considera que el profesorado hace poco nada ante insultos homófobos en el aula. Desgraciadamente, este informe no ha sido reeditado en años posteriores, y sobre todo, no ha sido asumido, tal y como solicitaba COGAM en el mismo informe, como una responsabilidad por parte del gobierno regional de la Comunidad de Madrid, que debería hacer lo posible por dimensionar, visibilizar y atajar una realidad que se reproduce de forma sistemática y continuada, y que condiciona el adecuado desarrollo emocional y académico de niños, niñas y adolescentes. Homofobia en las escuelas europeas: un fenómeno recurrente A pesar de no contar con datos extrapolables a nivel estatal, es posible constatar que la situación identificada por el estudio de COGAM se integra en una realidad extendida en países de nuestro contexto más inmediato en los que sí se ha realizado un diagnóstico institucional del alcance del problema: en un estudio realizado por el gobierno británico en 2011 puso de manifiesto que el 65% de estudiantes de secundaria LGB experimentaron bullying homofóbico en la escuela, y que el 97% escuchan expresiones homófobas en el contexto escolar. La situación es aún peor cuando hablamos de alumnos y alumnas transexuales: el 73% ha sido víctima de bullying en la escuela, y un 47% no utilizan los espacios públicos de recreo por miedo a ser discriminados/as. Esta situación es percibida incluso por el profesorado, que reporta que los y las adolescentes transexuales son el colectivo que cuenta con menos apoyo en la escuela. La situación en Francia parece confirmar una realidad generalizada y extendida en el contexto europeo: el Informe sobre la Homofobia 2015, publicado anualmente por la organización SOS Homophobie visibiliza la pervivencia de un contexto escolar amenazador o poco protector para niños, niñas y adolescentes LGTB, que atestiguan haber sido objeto de insultos (59%), amenazas (14%), golpes (21%) y acoso (33%). Otra forma de discriminación detectada por la organización francesa es el aislamiento: un 58% de los estudiantes LGTB participantes en la investigación revieren ser ignorados/as en el centro escolar. ¿Cómo hacer frente a la homofobia en las aulas? Afortunadamente, cada vez surgen más iniciativas, recursos y organizaciones que intentan promover los derechos de los niños, niñas y adolescentes LGTB en el contexto escolar. Sin ánimo de exhaustividad, pero sí con el deseo de aportar recursos útiles para abordar la homofobia, lesbofobia y transfobia desde la comunidad educativa, recojo a continuación algunos recursos interesantes y organizaciones de referencia: Organizaciones It gets better: esta organización está orientada a brindar apoyo a niños, niñas y adolescentes que sufren bullying homofóbico, fomentando mensajes de empoderamiento positivo destinado no sólo a jóvenes LGTBI, sino también a su entorno. Fundación Daniela: se trata de una organización que quiere visibilizar y ayudar a comprender la realidad de niños, niñas y adolescentes transgénero con el objetivo de combatir el estigma que sufren, y proporcionarles las vías para la realización de su derecho a la identidad y al desarrollo pleno de sus capacidades físicas, mentales y emocionales. Recursos Guía para trabajar la diversidad afectivo-sexual y de género: el sindicato navarro STEILAS cuenta con este recurso que pretende profundizar en la formación del profesorado sobre diversidad sexual y promoción de derechos desde la diversidad en las aulas. “Guía contra el bullying homofobico. Herramientas para el profesorado”: Este recurso didáctico de Acción Diversa pretende dotar al profesorado de un marco teórico sobre sexualidad y diversidad afectivo-sexual, así como de pautas de intervención para la prevención de la homofobia en las aulas. “Gay. Get over it! Una guía para el alumnado”: a pesar de estar disponible solamente en inglés, la asociación Stonewall (Reino Unido) nos propone un interesante recurso, ya que no está concebido como un recurso de formación para el profesorado, sino para ser empleado directamente por alumnos y alumnas de secundaria. Con un lenguaje muy claro, un diseño sencillo y adaptado, pero con mensajes muy contundentes, se trata de un buen recurso a la hora de abordar de detectar comportamientos homófobos normalizados en el aula. RESPECT &#8211; guidelines for primary teachers in addressing homophobic and transphobic bullying: Aunque también está disponible solamente en lengua inglesa, se trata de una guía interesante para el profesorado de educación primaria que quiera abordar la prevención del bullying en el aula o atajar cualquier tipo de situación vejatoria. Ofrece toda una serie de situaciones específicas comunes que se pueden producir y propone pautas de comportamiento para la prevención o resolución de este tipo de situaciones.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A la hora de analizar los delitos de odio en España, uno de los datos que más impactantes fue comprobar la altísima incidencia de situaciones de violencia motivada por odio en las que las víctimas son niños, niñas o adolescentes. Es por ello que quise averiguar más sobre las situaciones de vulneración de derechos que sufren niños, niñas y adolescentes que se definen como lesbianas, gays, transexuales o bisexuales, o que son percibidos por los demás como tales, así como conocer iniciativas que están en marcha para afrontar esta situación.</p>
<p>Para profundizar en este tema, he querido centrarme en este post en la incidencia de la homofobia en las aulas, puesto que la escuela debe ser no sólo un lugar de aprendizaje y desarrollo intelectual, sino también un espacio primordial de socialización y convivencia que influye decisivamente en la conformación de nuestra personalidad y nuestros valores.</p>
<p>Lo primero que me llamó la atención fue la <strong>falta de datos disponibles a la hora de dimensionar la incidencia de la homofobia en las aulas</strong>: es complicado encontrar recursos estadísticos actualizados y a nivel estatal que nos den una idea del problema. Entre las excepciones se encuentra el estudio de COGAM <a href="http://www.cogam.es/rs/7652/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/d5c/fd/1/filename/impacto-en-prensa-del-informe-homofobia-y-bifobia-en-las-aulas-2013.pdf">«Homofobia y bifobia en las aulas 2013&#8243;  </a>realizado en 2013 en centros de educación secundaria de la Comunidad de Madrid. Este estudio reveló que el <strong>81% del alumnado que se definía como lesbiana, gay o bisexual no se atreve a salir del armario en su centro educativo</strong>. Entre quienes han salido del armario, el porcentaje de alumnos que sufre violencia física es 3 veces mayor a la de quienes están en el armario. La percepción que tienen los alumnos y alumnas respecto a la impunidad con la que se cometen estas vulneraciones es también impactante: <strong>el 41,82% considera que el profesorado hace poco nada ante insultos homófobos en el aula</strong>.</p>
<p>Desgraciadamente, este informe no ha sido reeditado en años posteriores, y sobre todo, no ha sido asumido, tal y como solicitaba COGAM en el mismo informe, como una responsabilidad por parte del gobierno regional de la Comunidad de Madrid, que debería hacer lo posible por dimensionar, visibilizar y atajar una realidad que se reproduce de forma sistemática y continuada, y que condiciona el adecuado desarrollo emocional y académico de niños, niñas y adolescentes.</p>
<h2><strong>Homofobia en las escuelas europeas: un fenómeno recurrente</strong></h2>
<p>A pesar de no contar con datos extrapolables a nivel estatal, es posible constatar que la situación identificada por el estudio de COGAM se integra en una realidad extendida en países de nuestro contexto más inmediato en los que sí se ha realizado un diagnóstico institucional del alcance del problema: en un <a href="https://www.gov.uk/government/publications/working-for-lesbian-gay-bisexual-and-transgender-equality-moving-forward">estudio realizado por el gobierno británico</a> en 2011 puso de manifiesto que el <strong>65% de estudiantes de secundaria LGB experimentaron bullying homofóbico en la escuela, y que el 97% escuchan expresiones homófobas en el contexto escolar</strong>. La situación es aún peor cuando hablamos de alumnos y alumnas transexuales: el 73% ha sido víctima de bullying en la escuela, y un 47% no utilizan los espacios públicos de recreo por miedo a ser discriminados/as. Esta situación es percibida incluso por el profesorado, que reporta que los y las adolescentes transexuales son el colectivo que cuenta con menos apoyo en la escuela.</p>
<p>La situación en Francia parece confirmar una realidad generalizada y extendida en el contexto europeo: el <a href="http://www.sos-homophobie.org/sites/default/files/rapport_annuel_2015.pdf">Informe sobre la Homofobia 2015,</a> publicado anualmente por la organización SOS Homophobie visibiliza la pervivencia de un contexto escolar amenazador o poco protector para niños, niñas y adolescentes LGTB, que atestiguan haber sido objeto de insultos (59%), amenazas (14%), golpes (21%) y acoso (33%). Otra forma de discriminación detectada por la organización francesa es el aislamiento: <strong>un 58% de los estudiantes LGTB participantes en la investigación revieren ser ignorados/as en el centro escolar</strong>.</p>
<h2><strong>¿Cómo hacer frente a la homofobia en las aulas?</strong></h2>
<p>Afortunadamente, cada vez surgen más iniciativas, recursos y organizaciones que intentan promover los derechos de los niños, niñas y adolescentes LGTB en el contexto escolar. Sin ánimo de exhaustividad, pero sí con el deseo de aportar recursos útiles para abordar la homofobia, lesbofobia y transfobia desde la comunidad educativa, recojo a continuación algunos recursos interesantes y organizaciones de referencia:</p>
<h3><u>Organizaciones</u></h3>
<p><a href="http://www.itgetsbetter.es/mision-vision-valores/">It gets better</a>: esta organización está orientada a brindar apoyo a niños, niñas y adolescentes que sufren <em>bullying</em> homofóbico, fomentando mensajes de empoderamiento positivo destinado no sólo a jóvenes LGTBI, sino también a su entorno.</p>
<p><a href="http://www.fundaciondaniela.org/">Fundación Daniela</a>: se trata de una organización que quiere visibilizar y ayudar a comprender la realidad de niños, niñas y adolescentes transgénero con el objetivo de combatir el estigma que sufren, y proporcionarles las vías para la realización de su derecho a la identidad y al desarrollo pleno de sus capacidades físicas, mentales y emocionales.</p>
<h3><u>Recursos</u></h3>
<p><a href="http://www.steilas.eus/es/2015/05/14/genero-eta-aniztasun-sexualerako-gida/">Guía para trabajar la diversidad afectivo-sexual y de género</a>: el sindicato navarro STEILAS cuenta con este recurso que pretende profundizar en la formación del profesorado sobre diversidad sexual y promoción de derechos desde la diversidad en las aulas.</p>
<p><a href="http://colectivolgtbhacciondiversa.blogspot.com.es/2014/11/guia-contra-el-bullying-homofobico_17.html">“Guía contra el <em>bullying</em> homofobico. Herramientas para el profesorado”</a>: Este recurso didáctico de Acción Diversa pretende dotar al profesorado de un marco teórico sobre sexualidad y diversidad afectivo-sexual, así como de pautas de intervención para la prevención de la homofobia en las aulas.</p>
<p><a href="http://www.stonewall.org.uk/at_school/education_for_all/quick_links/education_resources/secondary_school_resources/9307.asp">“Gay. Get over it! Una guía para el alumnado”</a>: a pesar de estar disponible solamente en inglés, la asociación Stonewall (Reino Unido) nos propone un interesante recurso, ya que no está concebido como un recurso de formación para el profesorado, sino para ser empleado directamente por alumnos y alumnas de secundaria. Con un lenguaje muy claro, un diseño sencillo y adaptado, pero con mensajes muy contundentes, se trata de un buen recurso a la hora de abordar de detectar comportamientos homófobos normalizados en el aula.</p>
<p><a href="http://www.glen.ie/attachments/INTO_GLEN_Primary_Teachers_Resource.pdf">RESPECT &#8211; guidelines for primary teachers in addressing homophobic and transphobic bullying</a>: Aunque también está disponible solamente en lengua inglesa, se trata de una guía interesante para el profesorado de educación primaria que quiera abordar la prevención del <em>bullying</em> en el aula o atajar cualquier tipo de situación vejatoria. Ofrece toda una serie de situaciones específicas comunes que se pueden producir y propone pautas de comportamiento para la prevención o resolución de este tipo de situaciones.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Radiografía de los delitos de odio contra las personas LGTBI en España</title>
		<link>https://www.otromundoestaenmarcha.org/orgullo-y-prejuicios/2015/07/14/radiografia-de-los-delitos-de-odio-en-espana/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2015 09:58:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Aguado Dívar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos LGTBI]]></category>

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		<description><![CDATA[La noche del 10 de mayo, en Mieres (Asturias) un joven fue sorprendido y agredido por un grupo de jóvenes que le atacaron sin mediar provocación alguna. La agresión comenzó con insultos homófobos, pero después el grupo de perpetradores aumentó el nivel de violencia y le agredieron físicamente, tirándole al suelo y propinándole golpes. A la agresión física y verbal hay que añadir que la víctima fue objeto de robo de diversos efectos personales. Este tipo de agresión es conocida como “delito de odio” o “crimen de odio”, un tipo de delito que está adquiriendo cada vez mayor visibilidad en medios de comunicación, y redes sociales, y que cada vez es más visible para la sociedad en general. Pero ¿Qué es exactamente un “delito de odio”? Delitos de odio por homofobia o transfobia, una realidad vergonzosa para Europa Una definición comúnmente aceptada es la que nos ofrece la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que entiende por delito de odio “toda infracción penal, incluidas las cometidas contra las personas o la propiedad, dónde el bien jurídico protegido, se elige por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo. Un grupo se basa en una característica común de sus miembros, como su “raza”, real o percibida, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, la edad, la discapacidad, la orientación sexual, u otro factor similar”. Dentro de todos los delitos de odio que se cometen en Europa, los motivados por homofobia o transfobia constituyen una parte muy importante. Sin embargo, la incidencia de delitos homófobicos o transfóbicos en relación al total de delitos de odio no se puede dimensionar de forma total o comparativa, ya que muchos países aún no han tipificado en sus códigos penales este tipo de delitos, o bien no registran de forma específica la incidencia de delitos de odio en sus estadísticas. No obstante, para hacernos una idea de las dimensiones del problema, sí contamos con la percepción de la sociedad europea en general, y de las personas LGTBI en particular: según un estudio realizado en 2012 por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (que contó con las respuestas de más de 93.000 participantes de los países miembros), una de cada cuatro personas LGTBI afirmaban haber sido agredidas o amenazadas con ser víctimas de violencia en los últimos 5 años. La incidencia es aún mayor al acotar las respuestas de las personas transexuales participantes: una de cada tres fue objeto de violencia, agresión sexual o amenazas de violencia en durante los cinco años precedentes. Las agresiones a las que se ven sometidas pueden llegar incluso al extremo: Transrespect ha documentado el asesinato de 90 personas transexuales en 13 países europeos desde que comenzaron a recoger datos sobre agresiones transfóbicas en 2008. Estos datos recogidos entre las personas que se autodefinen como LGTBI coincide con una percepción social generalizada de la discriminación que sufre este grupo a nivel europeo: según el Eurobarómetro 2012 sobre percepciones de la discriminación en la Unión Europea, el 46% de los ciudadanos europeos percibía que la discriminación por motivos de orientación o identidad sexual era un fenómeno muy extendido. Se trata, junto con los discapacitados, de uno de los principales grupos percibidos como más discriminados por la ciudadanía europea, sólo por detrás de las personas de diferente origen étnico (el 56% considera que la discriminación está muy extendida en este caso). Si nos centramos en los resultados del Eurobarómetro en España, vemos que las personas de diferente origen étnico siguen siendo las personas que sufren, según las personas encuestadas, una mayor discriminación (58%). La discriminación percibida en España hacia personas transexuales o con una identidad de género no coincidente con su sexo es superior a la media europea: un 53% considera que la discriminación está muy extendida hacia este colectivo en nuestro país. Sin embargo, la discriminación percibida hacia las personas homosexuales es menor a la media europea. Aún así, un 44% de los españoles considera que la discriminación por orientación sexual está muy extendida. En el centro de la diana del odio Más allá de las percepciones sociales, en España podemos hacer un análisis estadístico de la incidencia de delitos de odio, ya que contamos, desde hace dos años, con un informe anual específico sobre la incidencia de los crímenes de odio en nuestro país. Según el último informe sobre delitos de odio en España, en 2014 se produjeron en nuestro país un total de 1285 delitos de odio, incluyendo no sólo delitos contra la comunidad LGTBI, sino también delitos racistas, antisemitas, contra personas con discapacidad o personas en situación de indigencia. De entre todos los delitos de odio cometidos en nuestro país, los delitos contra personas LGTBI (o percibidas como tales) suponen un 39’9%, siendo el grupo que ha sufrido un mayor número de agresiones motivadas por odio de entre las que han sido reportadas: un total de 475 agresiones fueron reportadas durante el año 2014. Los delitos de odio motivados por orientación sexual o identidad de género, junto los que tuvieron motivos racistas o xenófobos constituyen más del 75% del total de delitos de odio registrados en 2014. Especialmente preocupante es la evolución ascendente de los delitos de odio en nuestro país: todos los grupos potencialmente destinatarios de delitos de odio han visto aumentar las agresiones desde 2013 a 2014. Es necesario tener en cuenta que el sistema que registra y contabiliza los delitos de odio está siendo mejorado y articulado, y que sólo contamos con los datos de dos años para establecer comparativas. De la misma manera, es cierto que muchos de las agresiones que corresponden a la categoría de delito de odio, o bien nunca se denuncian, o bien no son clasificadas como tales. En cualquier caso, el aumento de casi un 10% de delitos de odio cometidos en España, y entre ellos el incremento en un 13% de las agresiones motivadas por homofobia o transfobia, son datos contundentes y preocupantes que han de ser atajados por las administraciones públicas. La tipología de los delitos cometidos es también un factor inquietante, puesto que revela que las agresiones más graves son habitualmente las más frecuentes: de todos los delitos cometidos en 2014 en España, casi un 14% fueron terminaron en lesiones. Tras este tipo de agresiones, un 12’2% de los delitos fueron registrados como abusos sexuales. Si agregamos esta cifra con las agresiones sexuales (6%) y agresiones sexuales con penetración (5’8%), encontramos que una de cada cuatro agresiones registradas fue de carácter sexual. Llama la atención en el informe que casi un tercio de las agresiones (un 31% del total) no han sido clasificadas en ninguna tipología de agresión. El análisis de los delitos de odio desde el punto de vista del género es absolutamente abrumador: más de la mitad (54%) de todos los delitos de odio registrados en España han sido cometidos contra mujeres, y de entre todos los delitos que han victimizado a una mujer por razón de odio, el 58% se ha producido por su orientación sexual o su identidad de género. Son las mujeres las que han sufrido la mayoría de los delitos por homofobia o transfobia: un 72% de las agresiones tuvieron a una mujer como víctima. Con 401 delitos contabilizados, las cifras son apabullantes: casi 1 de cada 3 delitos de odio del total registrado en España ha sido cometido contra mujeres lesbianas, bisexuales o transexuales, o mujeres percibidas como tales. El análisis por franjas de edad es también inquietante: a pesar de que las personas entre 26 y 40 años son el grupo etáreo que concentra el mayor porcentaje de víctimas de delitos de odio en España, más de un 25% del total de delitos de odio en nuestro país tuvo como víctima a un niño, niña o adolescente. En cuanto al lugar de comisión de los delitos de odio, llama la atención que un 35% de los delitos registrados se produjeron en viviendas, de lo cual se puede inferir que, en muchos casos, el entorno de las víctimas potenciales de delitos de odio no es protector, sino todo lo contrario: en el contexto más cercano a las víctimas se producen un buen número de las agresiones motivadas por odio que han sido denunciadas. Aún así, muchas de las agresiones se produjeron en la vía pública y en espacios abiertos (34’5%) o en establecimientos destinados al ocio, la hostelería y otros (23%). Delitos invisibilizados De todos los delitos conocidos y registrados como delito de odio, tan sólo llegan a esclarecerse un 65’6%. En el caso de los delitos motivados por una orientación sexual o identidad de género no mayoritarias, encontramos un porcentaje de resolución por encima de la media: un 77’4%. Aún así, es llamativo el hecho de que casi uno de cada cuatro delitos homófobos o tránsfobos no ha sido esclarecido. Andalucía (297), Cataluña (214), Comunitat Valenciana (119) y Euskadi (117) son las tres comunidades en las que se ha producido un mayor número de delitos de odio. Andalucía es también la comunidad donde más delitos de odio por orientación sexual o identidad de género se han cometido: de los 297 delitos de odio registrados en Andalucía 188 fueron agresiones contra el colectivo LGTBQ, o contra personas percibidas como tales por sus agresores. Cataluña, Galicia e Islas Baleares son las siguientes comunidades con mayor incidencia de delitos motivados por homofobia o transfobia, con 43 delitos en los dos primeros casos y 41 en el caso de Baleares. Si analizamos la incidencia de este tipo de delitos por provincia, encontramos que Barcelona (142), Cádiz (132) y Madrid (102) son aquéllas en las que se han registrado un mayor número de delitos de odio. ¿Cuál es el perfil de quienes cometen estos delitos? El informe sobre delitos de odio no deja lugar a dudas: en los casos en los que se ha podido identificar a los responsables de estos crímenes, se ha podido constatar que la mayoría (93%) de ellos son hombres, entre 18 y 40 años (57%), y de nacionalidad española (79%). Identificar los delitos de odio, conocer cuál es su incidencia real y generar unos vínculos más fuertes entre los grupos sociales potencialmente vulnerables a estos ataques y los cuerpos de seguridad y administraciones públicas responsables de salvaguardar sus derechos son cuestiones clave en las que profundizar para dar una respuesta a los delitos de odio. A nivel europeo es necesario abordar, además, la tipificación y registro de delitos de odio en todos los países miembros. Esta cuestión es imprescindible para dimensionar a nivel transnacional la incidencia de estos delitos, establecer comparativas y diseñar estrategias de respuesta más allá de lo local o estatal.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La noche del 10 de mayo, en Mieres (Asturias) <a href="http://www.dosmanzanas.com/2015/05/agresion-homofoba-en-mieres-asturias.html">un joven fue sorprendido y agredido por un grupo de jóvenes que le atacaron sin mediar provocación alguna</a>. La agresión comenzó con insultos homófobos, pero después el grupo de perpetradores aumentó el nivel de violencia y le agredieron físicamente, tirándole al suelo y propinándole golpes. A la agresión física y verbal hay que añadir que la víctima fue objeto de robo de diversos efectos personales.</p>
<p>Este tipo de agresión es conocida como “delito de odio” o “crimen de odio”, un tipo de delito que está adquiriendo cada vez mayor visibilidad en medios de comunicación, y redes sociales, y que cada vez es más visible para la sociedad en general. Pero ¿Qué es exactamente un “delito de odio”?</p>
<h2>Delitos de odio por homofobia o transfobia, una realidad vergonzosa para Europa</h2>
<p>Una definición comúnmente aceptada es la que nos ofrece la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que entiende por delito de odio “<strong>toda infracción penal, incluidas las cometidas contra las personas o la propiedad, dónde el bien jurídico protegido, se elige por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo</strong>. Un grupo se basa en una característica común de sus miembros, como su “raza”, real o percibida, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, la edad, la discapacidad, la orientación sexual, u otro factor similar”.</p>
<p>Dentro de todos los delitos de odio que se cometen en Europa, los motivados por homofobia o transfobia constituyen una parte muy importante. Sin embargo, la incidencia de delitos homófobicos o transfóbicos en relación al total de delitos de odio no se puede dimensionar de forma total o comparativa, ya que muchos países aún no han tipificado en sus códigos penales este tipo de delitos, o bien no registran de forma específica la incidencia de delitos de odio en sus estadísticas. No obstante, para hacernos una idea de las dimensiones del problema, sí contamos con la percepción de la sociedad europea en general, y de las personas LGTBI en particular: según un <a href="http://fra.europa.eu/sites/default/files/fra-eu-lgbt-survey-main-results_tk3113640enc_1.pdf">estudio</a> realizado en 2012 por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (que contó con las respuestas de más de 93.000 participantes de los países miembros<strong>), una de cada cuatro personas LGTBI afirmaban haber sido agredidas o amenazadas con ser víctimas de violencia en los últimos 5 años</strong>. La incidencia es aún mayor al acotar las respuestas de las personas transexuales participantes: <strong>una de cada tres fue objeto de violencia, agresión sexual o amenazas de violencia en durante los cinco años precedentes</strong>. Las agresiones a las que se ven sometidas pueden llegar incluso al extremo: <a href="http://www.transrespect-transphobia.org/es_ES/home.htm">Transrespect</a> ha documentado el asesinato de <strong>90 personas transexuales en 13 países europeos desde que comenzaron a recoger datos sobre agresiones transfóbicas en 2008</strong>.</p>
<p>Estos datos recogidos entre las personas que se autodefinen como LGTBI coincide con una percepción social generalizada de la discriminación que sufre este grupo a nivel europeo: según el <a href="http://ec.europa.eu/justice/newsroom/discrimination/news/121122_en.htm">Eurobarómetro 2012 sobre percepciones de la discriminación en la Unión Europea</a>, <strong>el 46% de los ciudadanos europeos percibía que la discriminación por motivos de orientación o identidad sexual era un fenómeno muy extendido</strong>. Se trata, junto con los discapacitados, de uno de los principales grupos percibidos como más discriminados por la ciudadanía europea, sólo por detrás de las personas de diferente origen étnico (el 56% considera que la discriminación está muy extendida en este caso).</p>
<p>Si nos centramos en los resultados del Eurobarómetro en España, vemos que las personas de diferente origen étnico siguen siendo las personas que sufren, según las personas encuestadas, una mayor discriminación (58%). <strong>La discriminación percibida en España hacia personas transexuales o con una identidad de género no coincidente con su sexo es superior a la media europea: un 53% considera que la discriminación está muy extendida hacia este colectivo en nuestro país</strong>. Sin embargo, la discriminación percibida hacia las personas homosexuales es menor a la media europea. Aún así, un <strong>44% de los españoles considera que la discriminación por orientación sexual está muy extendida</strong>.</p>
<h2>En el centro de la diana del odio</h2>
<p>Más allá de las percepciones sociales, en España podemos hacer un análisis estadístico de la incidencia de delitos de odio, ya que contamos, desde hace dos años, con un informe anual específico sobre la incidencia de los crímenes de odio en nuestro país. Según el último <a href="http://explotacion.mtin.gob.es/oberaxe/inicio_descargaFichero?bibliotecaDatoId=4064">informe sobre delitos de odio en España</a>, <strong>en 2014 se produjeron en nuestro país un total de 1285 delitos de odio</strong>, incluyendo no sólo delitos contra la comunidad LGTBI, sino también delitos racistas, antisemitas, contra personas con discapacidad o personas en situación de indigencia. <strong>De entre todos los delitos de odio cometidos en nuestro país, los delitos contra personas LGTBI (o percibidas como tales) suponen un 39’9%, siendo el grupo que ha sufrido un mayor número de agresiones motivadas por odio</strong> de entre las que han sido reportadas: <strong>un total de 475 agresiones fueron reportadas durante el año 2014</strong>. Los delitos de odio motivados por orientación sexual o identidad de género, junto los que tuvieron motivos racistas o xenófobos constituyen más del 75% del total de delitos de odio registrados en 2014.</p>
<p>Especialmente preocupante es la evolución ascendente de los delitos de odio en nuestro país: todos los grupos potencialmente destinatarios de delitos de odio han visto aumentar las agresiones desde 2013 a 2014. Es necesario tener en cuenta que el sistema que registra y contabiliza los delitos de odio está siendo mejorado y articulado, y que sólo contamos con los datos de dos años para establecer comparativas. De la misma manera, es cierto que muchos de las agresiones que corresponden a la categoría de delito de odio, o bien nunca se denuncian, o bien no son clasificadas como tales. En cualquier caso, el aumento de casi un 10% de delitos de odio cometidos en España, y entre ellos el <strong>incremento en un 13% de las agresiones motivadas por homofobia o transfobia</strong>, son datos contundentes y preocupantes que han de ser atajados por las administraciones públicas.</p>
<p>La tipología de los delitos cometidos es también un factor inquietante, puesto que revela que las agresiones más graves son habitualmente las más frecuentes: de todos los delitos cometidos en 2014 en España, <strong>casi un 14% fueron terminaron en lesiones</strong>. Tras este tipo de agresiones, <strong>un 12’2% de los delitos fueron registrados como abusos sexuales</strong>. Si agregamos esta cifra con las agresiones sexuales (6%) y agresiones sexuales con penetración (5’8%), encontramos que <strong>una de cada cuatro agresiones registradas fue de carácter sexual.</strong> Llama la atención en el informe que casi un tercio de las agresiones (un 31% del total) no han sido clasificadas en ninguna tipología de agresión.</p>
<p>El análisis de los delitos de odio desde el punto de vista del género es absolutamente abrumador: <strong>más de la mitad (54%) de todos los delitos de odio registrados en España han sido cometidos contra mujeres</strong>, y de entre todos los delitos que han victimizado a una mujer por razón de odio, el 58% se ha producido por su orientación sexual o su identidad de género<strong>. Son las mujeres las que han sufrido la mayoría de los delitos por homofobia o transfobia: un 72% de las agresiones tuvieron a una mujer como víctima</strong>. Con 401 delitos contabilizados, las cifras son apabullantes: <strong>casi 1 de cada 3 delitos de odio del total registrado en España ha sido cometido contra mujeres lesbianas, bisexuales o transexuales, </strong>o mujeres percibidas como tales.</p>
<p>El análisis por franjas de edad es también inquietante: a pesar de que las personas entre 26 y 40 años son el grupo etáreo que concentra el mayor porcentaje de víctimas de delitos de odio en España, <strong>más de un 25% del total de delitos de odio en nuestro país tuvo como víctima a un niño, niña o adolescente</strong>.</p>
<p>En cuanto al lugar de comisión de los delitos de odio, llama la atención que <strong>un 35% de los delitos registrados se produjeron en viviendas</strong>, de lo cual se puede inferir que, en muchos casos, el entorno de las víctimas potenciales de delitos de odio no es protector, sino todo lo contrario: en el contexto más cercano a las víctimas se producen un buen número de las agresiones motivadas por odio que han sido denunciadas. Aún así, <strong>muchas de las agresiones se produjeron en la vía pública y en espacios abiertos (34’5%) o en establecimientos destinados al ocio, la hostelería y otros (23%).</strong></p>
<h2>Delitos invisibilizados</h2>
<p><strong>De todos los delitos conocidos y registrados como delito de odio, tan sólo llegan a esclarecerse un 65’6%.</strong> En el caso de los delitos motivados por una orientación sexual o identidad de género no mayoritarias, encontramos un porcentaje de resolución por encima de la media: un 77’4%. Aún así, es llamativo el hecho de que casi uno de cada cuatro delitos homófobos o tránsfobos no ha sido esclarecido.</p>
<p><strong>Andalucía</strong> (297), <strong>Cataluña</strong> (214), <strong>Comunitat Valenciana</strong> (119) <strong>y Euskadi</strong> (117) <strong>son las tres comunidades en las que se ha producido un mayor número de delitos de odio</strong>. Andalucía es también la comunidad donde más delitos de odio por orientación sexual o identidad de género se han cometido: de los 297 delitos de odio registrados en Andalucía 188 fueron agresiones contra el colectivo LGTBQ, o contra personas percibidas como tales por sus agresores. Cataluña, Galicia e Islas Baleares son las siguientes comunidades con mayor incidencia de delitos motivados por homofobia o transfobia, con 43 delitos en los dos primeros casos y 41 en el caso de Baleares.</p>
<p><strong>Si analizamos la incidencia de este tipo de delitos por provincia, encontramos que Barcelona </strong>(142)<strong>, Cádiz </strong>(132)<strong> y Madrid </strong>(102)<strong> son aquéllas en las que se han registrado un mayor número de delitos de odio.</strong></p>
<p><strong>¿Cuál es el perfil de quienes cometen estos delitos?</strong> El informe sobre delitos de odio no deja lugar a dudas: en los casos en los que se ha podido identificar a los responsables de estos crímenes, se ha podido constatar que la mayoría (93%) de ellos son hombres, entre 18 y 40 años (57%), y de nacionalidad española (79%).</p>
<p>Identificar los delitos de odio, conocer cuál es su incidencia real y generar unos vínculos más fuertes entre los grupos sociales potencialmente vulnerables a estos ataques y los cuerpos de seguridad y administraciones públicas responsables de salvaguardar sus derechos son cuestiones clave en las que profundizar para dar una respuesta a los delitos de odio. A nivel europeo es necesario abordar, además, la tipificación y registro de delitos de odio en todos los países miembros. Esta cuestión es imprescindible para dimensionar a nivel transnacional la incidencia de estos delitos, establecer comparativas y diseñar estrategias de respuesta más allá de lo local o estatal.</p>
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